El salario mínimo vital es una herramienta de regulación social creada para intervenir en el mercado laboral con un objetivo claro: reducir las desigualdades y contribuir a la disminución de la pobreza.
(Vea también: “Voy a aceptar”: Petro explicó qué hará con el salario mínimo por decisión del Consejo de Estado)
A diferencia del salario mínimo tradicional, el salario vital no nace como un mecanismo estrictamente económico ni como una fórmula para garantizar una compensación “justa” al trabajador desde la lógica del mercado, sino como una referencia social sobre el nivel de ingresos necesario para llevar una vida digna.
Los primeros intentos por introducir este concepto surgieron a comienzos del siglo XX, cuando países como Australia, Argentina y Nueva Zelandia empezaron a debatir fórmulas salariales orientadas a garantizar la cobertura de las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias, según el informe Organización Internacional de Empleadores: ‘The Global Voice of Business’.
Desde entonces, el salario mínimo se ha generalizado en la mayoría de los países, mientras que el salario vital ha permanecido como una referencia más conceptual que normativa.
Una de las principales dificultades para aplicar el salario vital radica en la naturaleza ambigua del concepto de “calidad de vida”.
Este término varía según el contexto cultural, económico y social de cada país, lo que impide que los gobiernos establezcan salarios mínimos basados exclusivamente en el salario vital.
¿Qué países han implementado el salarío mínimo vital?
Por esta razón, solo unos pocos países, como Indonesia y Colombia, lo utilizan como una referencia parcial, combinada con otros indicadores económicos, dentro de sus sistemas de fijación salarial.
Para aproximarse al cálculo de ingresos suficientes, los gobiernos y organismos internacionales han desarrollado diversas metodologías. Una de ellas es el umbral nacional de pobreza, que tiene en cuenta las especificidades regionales y sectoriales de cada país.
Este indicador reconoce que el costo de vida no es uniforme y que las necesidades varían según el territorio y el tipo de actividad económica.
Otra metodología ampliamente utilizada es la canasta básica de alimentos, que contempla una selección de productos suficientes para cubrir las necesidades nutricionales de una familia promedio.
Esta canasta se define según la composición del hogar y el número de personas que generan ingresos, y debe garantizar una dieta de entre 2.500 y 3.000 calorías por persona al día.
A partir de esta idea surge también la canasta básica de alimentos extrapolada, que toma como referencia el gasto promedio en comida de un consumidor medio, lo multiplica por el tamaño del hogar y lo divide por el número de salarios que ingresan, añadiendo un pequeño porcentaje para gastos discrecionales.
Existe además el enfoque de ingresos relativos, basado en el salario medio por hora de cada país. Según este criterio, ganar menos de la mitad del salario medio se considera un ingreso bajo. Para evitar ajustes constantes, se ha propuesto un mínimo absoluto adicional de dos dólares diarios, equivalente al umbral internacional de pobreza.
Aunque todas estas metodologías presentan ventajas y limitaciones, ninguna logra definir con precisión las necesidades básicas de la población. Por ello, el salario vital debe entenderse más como un concepto social que como una ecuación matemática.
Esta característica hace que no sea recomendable que las empresas lo adopten de manera autónoma en sus políticas salariales, especialmente en contextos de gobernanza débil o con baja capacidad estadística. En última instancia, el salario vital funciona como una brújula ética y social, más que como una cifra exacta aplicable de forma universal.
Qué se sabe de la participación de Petro en una película
El presidente Gustavo Petro será el primer presidente en aparecer en una película. Ningún mandatario en ningún país del mundo usó su cargo para estar en un papel dentro de un filme, pero el mandatario colombiano sí lo hará. Se sabe que el presidente saldrá como un extra dentro de una de las escenas de la película que relata la historia del almirante Padilla, en la época de la descolonización, y que la película se graba con recursos público: una parte los entregó RTVC y la otra, el Ministerio de las TICS. Detrás de la película está la productora Valencia Producciones FX y hay varias personalidades del cine y la televisión colombiana involucrados en su realización. En total, la película tiene un contrato en el Secop firmado por casi 4 millones de dólares para su ejecución.
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