En Londres, muy temprano, el barril del crudo Brent empezó con una fuerte tendencia a la baja y retrocedió por debajo de los 32 dólares, hasta 31,86 dólares —un 5,64 % menos frente al cierre del viernes—, el precio mínimo desde marzo de 2004.

Antes de las 6:00 de la mañana hora local (1:00 de la madrugada hora colombiana), el Brent para entrega en mayo cotizaba a 32,05 dólares, pero después de las 6:00 de la mañana locales volvió a caer ante la continua inquietud de los mercados por la propagación del COVID-19.

El petróleo del mar del Norte, de referencia en Europa, viene sufriendo fuertes caídas en las últimas semanas por el temor de los inversores a un brusco descenso de la demanda por las restricciones de movimiento, vuelos y actividades productivas y empresariales como consecuencia de la pandemia del coronavirus y ante la guerra de precios iniciada por Arabia Saudí.

La semana pasada, los precios del crudo se desplomaron por la decisión saudí, el mayor productor de crudo del mundo, de bajar el precio de sus exportaciones, y por la pandemia del COVID-19.

La caída empezó después de que la alianza entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Rusia y otros nueve productores fracasara el día 6 en Viena, por primera vez desde que se fraguara en 2016, al no alcanzar un compromiso sobre un nuevo recorte de la oferta conjunta de crudo.

Bolsas a la baja

Al lado de ese comportamiento del petróleo, la Bolsa de Seúl volvió a caer este lunes debido a los impactos macroeconómicos que los inversores están previendo ante el avance de la pandemia de coronavirus.

El principal indicador surcoreano, el Kospi, perdió este lunes 56,58 puntos, un 3,19 %, hasta 1.714,86 enteros mientras que el índice tecnológico Kosdaq retrocedió un 3,72 % o 19,49 puntos, hasta 504,51 unidades.

De poco sirvió que la Reserva Federal (FED) estadounidense rebajara los tipos el domingo en un punto porcentual hasta la horquilla entre el 0 y el 0,25 % y presentara un paquete de estímulo de 700.000 millones de dólares (más de 627.000 millones de euros).

Los inversores valoraron las medidas, pero no pudieron sacudirse la preocupación que les generan los motivos que han llevado a la FED a adoptar semejante decisión, según indicaron analistas locales.

Tampoco ayudó que China, primer socio comercial de Corea del Sur y país que primero sufrió la sacudida del virus, presentara unos decepcionantes datos de producción industrial, la cual cayó en enero-febrero un 13,5 % interanual.

El valor de referencia en Seúl, Samsung Electronics, perdió un 2,1 %, mientras que el fabricante de chips SK Hynix se depreció un 2,3 % y el mayor fabricante surcoreano de coches, Hyundai Motor, cedió un 4,93 %.

Su filial Kia Motors cayó un 6,07 % y su subsidiaria de autopartes, Hyundai Mobis, redujo su valor en un 5,83 %.

La divisa local, el won, perdió hoy otras 6,7 unidades frente al dólar, que se cambiaba en 1.227,5 wones al cierre, su mayor nivel desde marzo de 2016.

Por su parte, la Bolsa de Tokio cerró este lunes con una caída del 2,46 % del Nikkei, su principal indicador, después de que el banco central nipón anunciara nuevas medidas de estímulo para calmar a los mercados y mitigar el impacto del coronavirus.

El índice de referencia Nikkei terminó la jornada con un descenso de 429,01 puntos, en los 17.002,04 enteros , mientras que el Topix, que agrupa a la firmas de la primera sección, las de mayor capitalización del mercado, perdió 25,36 puntos, un 2,01 %, y se situó en 1.236,34 unidades.

El parqué tokiota comenzó la jornada a la baja y rebotó tras conocerse que el Banco de Japón (BoJ) adelantaba para hoy su reunión de política monetaria, pero las medidas anunciadas por la entidad no parecieron ser suficientes para los inversores puesto que el Nikkei terminó la sesión con otra aguda caída.

La evolución Nikkei apunta a que las medidas de la FED y del banco central nipón siguen sin bastar para devolver la calma a los mercados, y a que los inversores esperan actuaciones coordinadas y más contundentes en las citas previstas en días próximos por parte de los líderes del G7 y del Eurogrupo, entre otras.

El grupo tecnológico y de telecomunicaciones Softbank acaparó el mayor volumen de operaciones y terminó con un descenso del 2,49 %, seguido del conglomerado tecnológico Sony, que perdió un 3,06 %. Las acciones de Toyota, el líder nipón del motor y otra de las empresas con mayor capitalización bursátil, retrocedieron asimismo un 2,35 %.

La Bolsa de valores de Australia también cerró este lunes con una fuerte caída histórica del 9,70 % ante el posible impacto negativo en la economía a raíz de la expansión del COVID-19 y tras el anuncio de la FED de recortar los tipos de interés hasta casi el 0 %.

El selectivo australiano ASX 200 terminó la sesión con 5.002,00 puntos, o 537,30 unidades menos.

Los retrocesos más importantes los registraron la cadena de comida Collins Foods, que cayó un 22,48 por ciento, además de la cadena de casinos Star Entertainment (-20,91 %) y la agencia de viajes Wetjet (-20,04 %).

Finalmente, las bolsas europeas se desplomaron este lunes con caídas de hasta 9% poco después de la apertura de los mercados, en un contexto de pánico por las consecuencias del coronavirus y pese a las medidas que tomaron los bancos centrales el domingo.

En París, el CAC 40 caía un 9 % en los primeros intercambios, igual que Londres (-7,6%) y Fráncfort (-7,8%). En Madrid, el IBEX-35 retrocedía un 8,7% y en Italia el FTSE MIb un 7,6%.

La caída de las plazas europeas se produce luego de que las bolsas asiáticas cerraran también con pérdidas, en algunos casos fuertes, como Shanghái (-3,4%), Shenzhen (-4,83%) y Hong Kong (-4,03%).

La bolsa de Tokio cerró de su lado en baja de 2,46% a 17.002,04 puntos, a pesar de medidas de urgencia anunciadas por el Banco de Japón (BoJ).

El BoJ no ha cambiado su tasa de los depósitos bancarios que encaja, ya negativo (-0,1%). Pero ha aumentado los objetivos anuales para algunas de sus compras de activos, destinadas a estabilizar los mercados financieros.

Por su parte, la bolsa de Australia se hundió un 9,7%, en un momento en el que los temores sobre el impacto económico del nuevo coronavirus sacuden los mercados mundiales.

El índice ASX 200, barómetro de los mercados australianos, cerró con una caída de 537,30 unidades, a 5.002,00 puntos. Los sectores industrial y energético son los más afectados, con pérdidas de más del 15%.

Según CommSec, filial del Commonwealth Bank of Australia, “los últimos anuncios de los bancos centrales no permitieron devolver la confianza a los inversores”.