La empresa con sede en San Francisco (California, EE.UU.) ingresó durante el primer semestre del año 6.265 millones de dólares, por encima de los 5.352 millones facturados en el mismo período del año anterior, pero por debajo de lo proyectado por los analistas.

Entre enero y junio, los accionistas de Uber perdieron 7,97 dólares por título, frente a los 1,33 dólares ganados en el mismo período del ejercicio pasado, cuando la compañía todavía no había salido a bolsa.

Sin embargo, uno de los elementos más positivos de las cuentas presentadas este jueves por la firma es que sigue ganando cuota de mercado a buen ritmo, ya que la plataforma (que además del transporte incluye servicios como Uber Eats, de entrega de comida), cuenta ya con 99 millones de usuarios mensuales activos, 30 % más que hace un año.

Del dinero ingresado por la firma durante los pasados seis meses, el 75 % provino de su negocio base, el transporte de personas en automóviles, mientras que la entrega de comida supuso un 18 %, y el 7 % restante correspondió a los otros segmentos de la empresa, como el alquiler de coches, bicicletas y patinetas.

Pese a representar todavía menos de un cuarto de los ingresos de la empresa, Uber Eats experimentó en la primera mitad del año un crecimiento del 80 %, muy por encima del 6 % de incremento en el negocio de transporte, mucho más asentado.

Por regiones, el grueso del dinero que factura Uber se genera en los mercados estadounidense y canadiense, con más de la mitad del total de ingresos de la compañía, seguidos por EMEA (Europa, Oriente Próximo y África), Latinoamérica, y la región Asia-Pacífico.

Uber y su principal rival en Estados Unidos, Lyft, llevan perdiendo dinero desde que empezaron a operar, algo que justifican a la manera tradicional de las empresas emergentes: el objetivo de estos primeros años es crecer y conseguir cuota de mercado que, en el futuro, se pueda traducir en ganancias.

Sin embargo, la agresiva guerra de precios que durante años han mantenido las dos empresas (especialmente a principios de este año en los meses previos a sus respectivas salidas a bolsa) y el hecho de que ambas firmas lleven operando ya casi una década (algo menos en el caso de Lyft) han contribuido a generar dudas en relación a esta estrategia comercial.

“Creemos que 2019 será el año cumbre de nuestra inversión y que en 2020 y 2021 las pérdidas se mitigarán. No tengo dudas de que el negocio a la larga llegará a un punto de inflexión y entrará en beneficios”, indicó el consejero delegado de Uber, Dara Khosrowshahi.

Las palabras del ejecutivo, sin embargo, no sirvieron para calmar los ánimos en Wall Street, donde las acciones de Uber se dejaban un 3,51 % hasta los 41,45 dólares por título en las operaciones electrónicas posteriores al cierre de los parqués neoyorquinos.