El senador Gustavo Petro, a quien recientemente volvieron a amenazar por redes sociales, sugirió en un trino que el Gobierno debería restringir la repartición de esos dividendos, lo que podría aplicarse a la empresa privada en general, y eso fue lo que causó varias críticas.

Este es el trino de Petro:

El tuitero Roberto Gómez dice que la sugerencia de Petro implicaría que quienes son accionistas de empresas deberían compartir sus ganancias “con todo parásito seguidor” de Petro, “acostumbrado a vivir de los demás”.

Otro usuario de Twitter defiende la idea del político y dice que lo que pretende es “restringir que [los bancos] se lleven todo el dinero y que los colombianos queden a expensas de un banco que va a aumentar los intereses”.

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Algunos le enrostran que si lo que Gustavo Petro quiere es causar miedo, lo está logrando: “Hace 4 años fue la expropiación, hoy es la intervención estatal de negocios privados”, trina Germán Cárdenas:

Dr. Tolin le responde: “No, Gustavo… la generación de la riqueza no debe impedirse” y le dice que es seguidor de Petro, pero que sugerencias como estas “rayan en la persecución” y le recuerda al senador que los accionistas de bancos como los del Grupo Aval no son necesariamente millonarias, sino personas del común que hallan en las acciones de la empresa una forma de invertir.

El usuario Alexander_15 dice: “¿Y cuál es el problema? [Un banco] es una empresa privada”, mientras que Gran Rimpoche tildó la idea de “una bestialidad” y una copia del discurso del fallecido líder venezolano Hugo Chávez.

Este usuario considera la propuesta como la intervención del Estado en la empresa privada, algo inconcebible y peligroso:

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.