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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 2, 2026 - 5:29 pm
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El cierre fiscal de 2025 para el Gobierno Nacional Central representó un hito negativo en la trayectoria reciente de las finanzas públicas del país. De acuerdo con el informe de Cierre Fiscal y Balance Macroeconómico – Cuarto Trimestre de 2025, divulgado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y retomado por el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) en su Pronunciamiento No. 19, el déficit primario alcanzó el 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra se traduce en un deterioro notable frente al 2,4% registrado en 2024, marcando el déficit primario más alto de las últimas tres décadas, exceptuando los periodos de crisis macroeconómica, según datos del CARF.

El déficit primario, que refleja la diferencia entre ingresos y gastos excluyendo el pago de intereses de deuda, es considerado un indicador esencial del esfuerzo fiscal estructural del Estado. La evolución de este déficit es relevante porque una vez sumados los intereses de la deuda, se configura el déficit fiscal total, que llegó al 6,4% del PIB en 2025. Este resultado, aunque representa una leve disminución respecto al 6,7% reportado en 2024, sigue ubicándose en niveles de alerta. Según el Ministerio de Hacienda, la reducción obedece a una caída en el gasto de intereses equivalente a 1,5 puntos porcentuales del PIB, la cual fue consecuencia de varias operaciones de manejo de deuda adelantadas durante el año, permitiendo un alivio temporal en el balance.

No obstante, el CARF fue enfático al advertir que esta mejoría parcial podría revertirse si cesan las operaciones sobre la deuda, indicando que, de no haberse llevado a cabo, el déficit habría ascendido a 8,2% del PIB. El ejercicio de manejo de deuda permitió reducir el saldo nominal en $25,7 billones. Sin embargo, este alivio resulta limitado ante la expansión persistente del gasto primario, que creció por mayores pagos de inversión y por el aumento en los gastos de funcionamiento, según los informes oficiales.

El informe de cierre fiscal resalta también la debilidad en el comportamiento de los ingresos, que representaron el 16,3% del PIB en 2025, con disminuciones en los ingresos de capital y no tributarios y un recaudo tributario neto que no alcanzó la meta fijada por el Consejo Superior de Política Fiscal (Confis). El gasto total del Gobierno Nacional Central llegó a 22,7% del PIB, con incrementos notables en los rubros de inversión y funcionamiento, lo que contribuyó al empeoramiento del balance fiscal.

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En lo que respecta al endeudamiento, la deuda neta del Gobierno mostró una leve reducción al ubicarse en 58,5% del PIB, frente al 59,0% de 2024 y por debajo de lo previsto en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), gracias a la apreciación cambiaria y a las operaciones de deuda. No obstante, el CARF advirtió que estabilizar la deuda en ese nivel será cada vez más exigente debido al aumento estructural del déficit primario.

Una preocupación adicional señalada por el CARF es la ausencia, hasta la fecha, del Plan Financiero 2026, documento que tradicionalmente orienta la política fiscal y debería haberse divulgado entre diciembre y febrero. Esta falta de información incrementa la incertidumbre sobre el rumbo que seguirán las finanzas públicas y las acciones necesarias para retornar al cumplimiento de la Regla Fiscal, en particular cuando el escenario fiscal de 2026 anticipa presiones de gasto y un faltante de recursos del 1,6% del PIB respecto a la meta del Gobierno.

Así, el balance fiscal de 2025, con sus cifras y advertencias, se convierte en el principal referente para analizar la situación financiera del país en el arranque de 2026 y refuerza la importancia de contar con lineamientos claros y actualizados que orienten el ajuste fiscal necesario en los próximos años.

¿Qué significa el “déficit primario” y por qué es relevante para las finanzas públicas?

El déficit primario, según el Ministerio de Hacienda, corresponde a la diferencia entre los ingresos y gastos del Gobierno, antes de incluir el pago de intereses de la deuda. Este indicador es fundamental porque permite observar el esfuerzo fiscal 'puro' del Estado, es decir, la sostenibilidad de sus cuentas sin considerar los compromisos derivados del endeudamiento previo.

Su relevancia radica en que un déficit primario elevado compromete la capacidad del Estado para controlar el crecimiento de la deuda pública, dificultando el cumplimiento de la Regla Fiscal y limitando los recursos para inversión o gasto social. Por tal razón, monitorear y ajustar el déficit primario constituye una tarea central en la gestión responsable de las finanzas públicas.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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