Así lo informó un análisis de la firma Scope publicado este martes. El responsable de rating corporativo de Scope, Olaf Tölke, destacó que si se suministrara una sola dosis de una vacuna de entre 15 y 20 dólares por dosis a la mitad de la población, “se generarían unos ingresos de 50.000 millones de dólares o más”.

Unas ganancias que podrían aumentar si se tiene en cuenta que es muy probable que sean necesarias al menos dos dosis de las vacunas y que éstas se suministrarán a más de la mitad de la población mundial.

Tölke resalta que las principales farmacéuticas que lideran la carrera para desarrollar la vacuna tienen como próximo reto aumentar la capacidad de producción y distribución para satisfacer la demanda.

Un desafío que provocará que incurran en gastos iniciales que absorberán los primeros ingresos. Sin embargo, a partir de entonces, pueden obtener unos fuertes beneficios.

Desde Scope defienden que estas cifras muestran el desigual impacto económico de la pandemia en las diferentes industrias, “desastroso para algunas, pero de leve a positivo para otras, como la industria farmacéutica”.

Las farmacéuticas también han visto multiplicadas sus valorizaciones en Bolsa de Valores, como la estadounidense Moderna, que desarrolla uno de los proyectos más avanzados (en fase 3 de ensayos clínicos), la última etapa antes de su comercialización. Luego de subir un 250 % sus acciones, la empresa está valorada en cerca de 30.000 millones de dólares en Wall Street.

Los competidores no se quedan atrás: 350 % y 3.580 % para las compatriotas Inovio y Novavax, y 103 % para la alemana BioNTech, que junto con Pfizer preparan una de las vacunas que podría comenzar a inocularse en la primera mitad de diciembre en personal de salud de EE. UU.

Por su parte, una de las vacunas más baratas, la rusa Sputnik V, costaría menos de 10 dólares por cada dosis, y se requieren 2 dosis para completar la protección contra el coronavirus.