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El costo de vida en Manizales ha experimentado un incremento significativo durante el último año, impulsado principalmente por los sectores de restaurantes, hoteles, bebidas alcohólicas, tabacos y alimentos y bebidas no alcohólicas. De acuerdo con información publicada por La Patria y sustentada en reportes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), esta situación se relaciona de manera directa con el aumento del 23% en el salario mínimo decretado por el Gobierno, lo que generó un efecto cascada sobre los precios de productos y servicios, especialmente en la canasta básica.
La presión inflacionaria no ha sido exclusiva de Manizales, sino que también se ha evidenciado en el Eje Cafetero. Pereira, en particular, encabezó las ciudades con mayor incremento, ubicándose con el peor registro inflacionario anual a enero, mientras que Armenia ocupó el sexto puesto. Este contexto se traduce en una compleja situación para las familias de la región, que enfrentan alzas considerables en los principales gastos de sus hogares.
En lo que corresponde a enero de este año, la tendencia continuó sin variaciones relevantes. Datos oficiales del DANE ubican a Manizales con una tasa de inflación mensual del 1,7%, superando ampliamente el promedio nacional y situándose en la tercera posición entre las ciudades con mayor indicador. En ese periodo, los rubros de transporte (3,87%), restaurantes y hoteles (3,68%) y alimentos (2,43%) fueron los más afectados por las alzas, replicándose de manera similar en todo el Eje Cafetero, donde Armenia también se destacó por el incremento, mientras que Pereira lideró el ranking en el análisis anual.
El impacto de estos incrementos ha sido objeto de análisis por parte de expertos como Juan Felipe Jaramillo Salazar, exsecretario de Planeación de Caldas, quien subraya que la decisión de aumentar los salarios sin evaluar sus efectos sobre la indexación de precios genera consecuencias en la economía real.
Jaramillo Salazar resalta que mientras alrededor de 2,4 millones de trabajadores recibieron el aumento salarial, el efecto inflacionario terminó por impactar a toda la población, lo que se tradujo en gastos más elevados en alimentación, salud, transporte y servicios públicos. Esta situación ha provocado críticas debido a que la capacidad adquisitiva real de los salarios disminuye a pesar del incremento nominal, al considerarse el denominado “salario relativo frente al salario mínimo”.
Otro factor relevante en el contexto local es la baja tasa de informalidad de Manizales, que según La Patria presenta un registro del 37,5%, el segundo más bajo del país. Esto genera que las transmisiones de los nuevos precios ocurran con mayor celeridad, ya que la mayoría de las transacciones se efectúan dentro de canales formales donde los ajustes se reflejan de manera inmediata. Sin embargo, aún se esperan nuevos ajustes en los próximos meses, por lo que la presión inflacionaria podría continuar según los analistas económicos consultados.
Finalmente, el reporte del DANE señala los bienes y servicios que más han influido en la inflación: bebidas calientes (13,62%), comidas en establecimientos (9,19%) y comidas preparadas fuera del hogar (8,94%). Divisiones como restaurantes y hoteles (2,94%) y transporte (2,14%) encabezaron el incremento mensual. Manizales permanece entre las ciudades con mayor percepción de inflación, una tendencia que persiste en el arranque de 2026.
¿Qué consecuencias puede tener el aumento de la inflación en los hogares de Manizales y el Eje Cafetero?
El alza de la inflación representa un desafío para la economía familiar, porque los aumentos de precios, sobre todo en productos básicos y servicios, pueden reducir la capacidad de compra de los hogares incluso si los salarios nominales han crecido. Frente a este contexto, los consumidores se ven obligados a ajustar sus presupuestos, reducir el consumo y priorizar gastos esenciales, lo cual genera preocupación sobre la sostenibilidad del bienestar en el mediano plazo.
Aunque el Gobierno implementó un significativo incremento al salario mínimo, el traslado eficiente de este beneficio a la totalidad de los ciudadanos sigue siendo un reto, sobre todo cuando la subida de precios afecta aspectos centrales como la alimentación, el transporte y la educación. La experiencia reciente en el Eje Cafetero plantea interrogantes sobre la necesidad de equilibrar políticas de ingreso y control de precios, para evitar que la inflación termine erosionando los avances salariales conseguidos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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