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La discusión se calienta cada vez más porque resta menos de un mes para que los empleados reciban ese pago consagrado en la legislación colombiana, que debe producirse el próximo 15 de junio.

Sin embargo, no bien terminaba la celebración del Día del Trabajo, cuando Germán Vargas Lleras, influyente orientador de opinión, expuso en su columna de El Tiempo que la situación provocada por la pandemia del coronavirus puso “los reflectores en la necesidad de adelantar la muy aplazada y urgente reforma laboral”.

Además, plateó adoptar medidas con “efectos transitorios”, como la reducción de los salarios y la revisión de los contratos de trabajo y las convenciones colectivas, y permitirse el salario mínimo por horas, flexibilizar los horarios de trabajo y “eliminar transitoriamente las primas de junio y diciembre”, porque, según él, “si no hay con qué pagar los salarios, mucho menos las primas, que valen más de $ 1 billón si tan solo calculamos los salarios mínimos”.

A su voz se unió la de Alberto Echavarría, vicepresidente de asuntos jurídicos de la Andi, que propuso aplazar el pago de la prima en máximo 180 días, es decir, hasta diciembre. “Nosotros somos muy conscientes de que no se pueden desmejorar o afectar los derechos sociales de los trabajadores, pero tienen que hacer un aporte a la situación crítica que vive este país, porque es un aporte colectivo de todos, del Gobierno, de los empresarios, de los trabajadores y de la sociedad en su conjunto”, dijo Echavarría, en un foro del Senado, y citado por La República.

En el mismo diario económico, Rosmery Quintero, presidenta de Acopi, que esa esta podría ser una de esas herramientas para hacer frente a la crisis. “Planteamos que, como a lo largo del año la situación seguirá siendo compleja, las primas de junio y diciembre también se puedan pagar más adelante”, dijo.

Sin embargo, el ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, le dijo a Yamid Amat, en una entrevista para El Tiempo, que la opción se está evaluando y discutiendo con empresarios y trabajadores, pero advirtió que “cualquier decisión se dará escuchando a ambas partes”.

“Las posiciones de empresarios y trabajadores ya se conocen. Las empresas medianas y pequeñas no tienen con qué pagar. Y los trabajadores las necesitan [las primas]”, le advirtió Amat al funcionario, y después le preguntó: “¿Cuál es la posición del Gobierno?”.

“Creo que en la medida en que en una empresa, trabajador y empleador logren acuerdos en este sentido, sería muy valioso, y demostraría que, si todos ponemos de nuestra parte, saldremos adelante”, respondió el ministro.

En La República, el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, fue un poco más diplomático que el vicepresidente de asuntos jurídicos de ese gremio, y recomendó acuerdos entre empleadores y trabajadores: “Ante la coyuntura actual, las empresas deben continuar con sus trabajadores en la senda del progreso social. Buscar el entendimiento recíproco es la mejor alternativa, para salir de la crisis y seguir adelante. Por eso se deben explorar todas las ideas y propuestas en tal propósito. El objetivo primordial de todos debe ser la defensa del empleo”.

De acuerdo con esas posiciones, lo que piensen los trabajadores será importante para tomar una decisión de ese calibre. Falta ver si lo que opinan será tenido en cuenta.