El periodista recordó que United “entró simplemente como una alianza para compartir frecuencias, compartir bases de datos, ser más eficientes y llegar a más destinos”.

Sin embargo, para eso, puso 450 millones de dólares, y “lo hizo con respaldo de las acciones de Germán Efromovich”, presidente de la junta directiva de Avianca Holdings.

“Esas acciones están pignoradas a United”, agregó Arizmendi en el programa radial que dirige, y acto seguido soltó su explosiva afirmación: “En la práctica, mire lo que le estoy diciendo hoy jueves 25 de abril, antes de que se acabe este año, Avianca será de United”.

Para Arizmendi, en la lógica empresarial, si no es así, “no tiene sentido”. Además, planteó que nadie va a entregar 450 millones de dólares sin tener una garantía sobre cómo se los van a pagar. “No es a un banco. No. Es a United”, dijo.

Así que, de acuerdo con Arizmendi, “la solución será que la aerolínea estadounidense le pida a Efromovich que le endose sus acciones en Avianca”.

Sorprendida con la afirmación, Darcy Quinn dijo: “Cuesta trabajo pensar que una persona como Efromovich, tan astuta en el tema de los negocios, no hubiese pensado eso antes de hacer la alianza”.

Pero la respuesta de Arizmendi reveló la naturaleza del multimillonario brasileño: “Lo tiene calculado, por supuesto. Él tiene que salvar su capital, tiene que salvar su inversión. O sea: a él Avianca como Avianca, le da igual tener la plata en Avianca… Lo que le importa es plata segura, que no arriesgue y no comprometa su capital. Y él tiene dificultades de caja, indiscutiblemente”.

Esa es la razón por la cual “Avianca se va a desinveritr en todo lo que tenía pensado, porque no tiene capital”, agregó Arizmendi.

Con base en esas apreciaciones, Quinn concluyó: “Entonces le va a tocar entregar varias rutas, compartirlas con otras aerolíneas, a pesar de que tenía el monopolio en muchos lugares del país”.

Y tomó la vocería de los pasajeros. “Lo que importa es que, sea quien sea el dueño, sea una aerolínea buena, cumplida. Más allá de los negocios, lo que queremos es que la aerolínea sea fuerte, cumplida, con buen servicio y que siga siendo la aerolínea insignia de Colombia”.

“Cielos abiertos”, concluyó Arizmendi. “El negocio de la industria de la aviación va a quedar en manos de cuatro o cinco monstruos en el mundo. No hay lugar para más”.