La noche anterior, cientos de personas ya se habían congregado en la Plaza de Mayo, frente a la emblemática Casa Rosada, para poder ingresar a despedir al campeón mundial, un día después de que falleciera de un paro cardíaco.

En el obelisco de Buenos Aires, y en las cercanías del palacio, hinchas de todos los equipos, pero sobre todo de Boca Juniors, se dieron cita para homenajear al 10 con cánticos:

“El horario de aperturas de puertas para el público general será a partir de las 6 de la mañana (hora local)”, informó un comunicado presidencial.

El gobierno argentino estimó que un millón de personas asistirán a verlo. Sin embargo, a ultimo momento se decidió acortar el velatorio de tres días a uno, a pedido de la familia.

Cerca de la medianoche, el cuerpo de Maradona salió de la morgue rumbo a una funeraria, desde donde se trasladó a la Casa Rosada rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad y acompañado de algunos fanáticos en motos. Además, en cada lugar al que llegaba lo esperaba un tumulto de personas acongojadas, pero eufóricas.

Al arribar a la Plaza de Mayo se pudo ver brevemente, y por primera vez, su féretro, de color rojo:

Claudia Villafañe, exesposa de Maradona y sus dos hijas Dalma y Gianinna, llegaron antes de la medianoche a la sede presidencial.

Pese a la pandemia, muchos esperan que el velatorio sea tan multitudinario como el de Evita Perón, en 1952, o Juan Domingo Perón, en 1974.