La supuesta rebelión de jugadores en contra de Jorge Luis Pinto se presentó luego del Mundial de Brasil 2014, en el que el combinado ‘tico’ llegó hasta cuartos de final bajo las órdenes del estratega santandereano.

Después de ese campeonato, los exdirectivos Adrián Gutiérrez y Juan Carlos Román aseguraron que Kéylor Navas, Ruiz y Borges les ordenaron a sus compañeros que debían perder 3 partidos para que sacaran a Pinto, pues conocieron una supuesta cláusula que decía que frente a 3 caídas se daría por concluido el contrato del timonel.

Fue por ello que empezó un proceso por difamación en contra de los exdirigentes, caso en el que los jueces resolvieron que los futbolistas en cuestión “en ningún momento manifestaron que perderían partidos”.

En consecuencia, el tribunal absolvió a los exfederativos al considerar que no actuaron de mala fe, pues estos afirmaron que Eduardo Li, expresidente de la Federación Costarricense de Fútbol, fue quien les había comentado sobre el aparente complot.

Además, los antiguos dirigentes fueron multados con 5.000 dólares, pese a que aseguraron que su intención nunca fue la de difamar a los jugadores.

En su declaración ante los jueces, Li aseveró que quien amenazó con perder fue Kéylor Navas, por lo que el tribunal ordenó investigarlo por el presunto delito de falso testimonio.