El ‘Expreso rojo’ llegó a la final con la serie abierta, pero se fue del Campín con la historia resuelta. Independiente Santa Fe escribió otra página dorada en su palmarés y conquistó su quinto título de Superliga, tras imponerse con autoridad sobre Junior, un ‘Tiburón’ que nunca logró reaccionar en Bogotá.
La llave había comenzado en Barranquilla con un empate 1-1, un resultado que dejó sensaciones parejas y la promesa de una definición intensa. Sin embargo, la vuelta tuvo un solo dueño. Desde el primer tiempo, el ‘Cardenal’ salió decidido a marcar territorio, empujado por su gente y con la convicción de quien entiende este tipo de partidos.
El primer golpe llegó temprano. Ewil Murillo abrió el camino y encendió la tribuna. Santa Fe no aflojó y, fiel a su libreto, encontró el segundo antes del descanso con Hugo Rodallega, el goleador que aparece cuando el partido lo exige y que volvió a confirmar su peso en las finales.
Junior intentó reaccionar en el complemento, pero se encontró con un Santa Fe sólido, ordenado y cómodo con la ventaja. El reloj avanzó y, cuando el ‘Tiburón’ buscaba un milagro, llegó el mazazo final: Nahuel Bustos, uno de los refuerzos de este semestre, selló el 3-0 en tiempo de adición, para dejar un global de 4-1 que no admitió discusión.
Santa Fe rugió en El Campín
El pitazo final desató la fiesta roja. ‘El León’ fue superior en la serie, contundente en el momento clave y eficaz en las áreas. Santa Fe no solo ganó una final: impuso condiciones, golpeó cuando debía y levantó un nuevo trofeo, confirmando que su nombre sigue pesando en las definiciones del fútbol colombiano.
La Superliga volvió a teñirse de rojo. Y esta vez, el ‘Expreso rojo’ pasó sin freno.
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