En un momento en el que la desconfianza en la política sigue creciendo, hay candidatos que no vienen de la plaza pública ni de las maquinarias, sino del escritorio donde se diseñan las políticas que terminan impactando la vida de millones de personas. Uno de ellos es Daniel Gómez Gaviria, economista con doctorado en la Universidad de Chicago y candidato al Senado por la coalición MIRA – Nuevo Liberalismo – Dignidad & Compromiso.
Un perfil técnico, no tradicional
Gómez no es un rostro habitual del debate político mediático, pero su trabajo ha estado detrás de algunas de las decisiones más importantes del Estado en los últimos años. Fue economista senior del Banco Mundial, director de estudios de competitividad del Foro Económico Mundial, investigador en Fedesarrollo y subdirector sectorial del Departamento Nacional de Planeación, donde lideró más de 80 documentos CONPES.
El antecedente que marca la diferencia
Uno de los hitos que más se le reconocen es haber sido uno de los arquitectos técnicos de Ingreso Solidario, el programa de transferencias que se convirtió en un salvavidas para millones de hogares durante la pandemia. Para Gómez, ese antecedente marca una diferencia clara frente al discurso político tradicional: “Mi compromiso con la superación de la pobreza no es retórico, es técnico y ha sido probado”.
De la técnica a la arena política
Su llegada a la contienda electoral se dio tras la invitación de Juan Manuel Galán, quien no solo lo incluyó en la lista al Senado del Nuevo Liberalismo, donde ocupa el número 25, sino que también lo designó como coordinador programático de su campaña presidencial. Un rol que refuerza el perfil de Gómez como constructor de propuestas más que como agitador político.
Un Congreso que decida con evidencia
Lejos de los extremos ideológicos, el candidato se define como un reformista pragmático: alguien que cree en el crecimiento económico, pero con equidad; en la economía de mercado, pero con un Estado que funcione; y en la política como un espacio para construir acuerdos y no para profundizar divisiones.
En un Congreso que muchos ciudadanos perciben desconectado de la realidad, Daniel Gómez apuesta por llevar evidencia, datos y capacidad técnica a la toma de decisiones. “Colombia necesita un Congreso capaz de procesar conflictos y construir acuerdos”, ha dicho. Esa es, según él, la razón principal por la que decidió dar el salto de la técnica a la política electoral.
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