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La Corporación Autónoma Regional de Risaralda, CARDER, solicitó formalmente al Gobierno de Brasil información técnica y oficial sobre el estado de Yoko, el chimpancé que residió en el Bioparque Ukumarí y que fue trasladado en marzo de 2025 al Santuario de Grandes Simios de Sorocaba, ubicado en el estado de São Paulo. Según ‘El Diario’, la gestión estuvo a cargo del director general de la entidad, Julio César Gómez Salazar, durante un encuentro realizado en Pereira con el embajador de Brasil en Colombia, Paulo Estivallet de Mesquita. El propósito de la solicitud es conocer detalles actualizados sobre la salud física y mental del primate, además de su progreso en la adaptación y socialización tras su llegada al santuario.
Gómez Salazar argumentó que el interés de la región en el bienestar de Yoko se mantiene, ya que la comunidad risaraldense siguió de cerca la historia del animal durante muchos años. Por ello, aunque confía en el profesionalismo del santuario, considera fundamental recibir información respaldada por las autoridades brasileñas para ofrecer tranquilidad a quienes se preocupan por el chimpancé. Así mismo, agradeció a Brasil por el apoyo diplomático y administrativo durante el proceso de traslado internacional del primate.
Por parte de la delegación diplomática, el embajador Estivallet de Mesquita se comprometió a gestionar ante las autoridades ambientales de su país y ante el propio refugio de Sorocaba la elaboración y envío del informe solicitado. Subrayó además que el centro cuenta con personal capacitado en el bienestar de grandes primates y que el reporte permitirá a la comunidad conocer en detalle la atención y el entorno en que se encuentra Yoko. De acuerdo con la CARDER, el documento debe aportar datos sobre atención veterinaria, alimentación, condiciones del espacio que habita y avance en la integración con otros chimpancés.
Yoko fue trasladado a Brasil el 24 de marzo de 2025, luego de contar con permisos y coordinaciones entre autoridades ambientales, de salud y diplomáticas de ambos países. El Proyecto GAP reportó que al llegar tenía 38 años y era el último chimpancé bajo cuidado humano en Colombia. Su adaptación incluyó una cuarentena en un espacio de 5.000 metros cuadrados especialmente preparado. Durante las primeras semanas, se reportó que su salud era estable, mantenía buena alimentación y seguía las rutinas, pero su socialización era un desafío debido a su prolongada convivencia con humanos. El proyecto informó en noviembre de 2025 que, tras siete meses, Yoko fue trasladado internamente a un nuevo recinto, mostrando avances graduales aunque prefería los espacios internos y tenía contacto limitado con otros chimpancés.
La historia de Yoko sigue conmoviendo a Risaralda y Colombia. Capturado de pequeño y traficado ilegalmente, pasó por diferentes instituciones antes de llegar a Ukumarí en 2018. Permaneció solo tras la muerte de sus compañeros en 2023 y, desde entonces, entidades ambientales han procurado su bienestar e integración social. El Santuario de Sorocaba, referente en América Latina, aloja a decenas de chimpancés rescatados. Con la gestión actual ante el Gobierno de Brasil, la CARDER busca mantener informada a la comunidad sobre el nuevo capítulo de uno de los animales más recordados del departamento.
¿Cuál es el estado actual de Yoko en el Santuario de Grandes Simios de Sorocaba?
De acuerdo con la información reportada por la CARDER y el Proyecto GAP, Yoko se encuentra bajo supervisión veterinaria y ha mostrado adaptación paulatina al Santuario de Grandes Simios de Sorocaba. Aunque su socialización con otros chimpancés ha sido lenta debido a su historia de convivencia humana, avances recientes incluyen su traslado interno a un recinto diferente y una mejora en sus rutinas. Sin embargo, la CARDER espera un informe actualizado del Gobierno de Brasil para conocer en detalle su condición física, mental y social.
¿Por qué la socialización de Yoko representa un reto en el santuario?
La socialización de Yoko es un proceso complejo, según el reporte del Proyecto GAP y la información de la CARDER, porque el chimpancé pasó gran parte de su vida en contacto casi exclusivo con seres humanos y durante años no tuvo interacción con otros ejemplares de su especie. Este contexto dificulta su integración inmediata, ya que muestra reservas y prefiere los espacios internos. Por estas razones, el equipo técnico del santuario emplea estímulos graduales para facilitar el proceso, procurando no forzar la adaptación de Yoko a su nuevo entorno.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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