AstraZeneca anunció el jueves que recibió “una contribución de 1.000 millones de dólares” de las autoridades estadounidenses para ese fin.

El gigante farmacéutico, presente en más de 100 países, colabora en una investigación con la Universidad de Oxford para la fabricación de una vacuna que se encuentra actualmente en fase de ensayos clínicos. 

El grupo afirma que, si se demuestra su eficacia, tiene capacidad de producir “mil millones de dosis y comenzar las entregas en septiembre de 2020”.

El grupo aseguró estar “trabajando con varios países y organizaciones multilaterales para que la vacuna de Oxford esté ampliamente disponible en todo el mundo de manera equitativa” y afirma haber alcanzado “acuerdos por al menos 400 millones de dosis”. 

“Este programa incluye un ensayo clínico de fase 3 con 30.000 participantes y un ensayo pediátrico”, precisó el grupo en un comunicado.

Por su parte, el gobierno británico anunció el domingo que dedicaría 84 millones de libras (102 millones de dólares, casi 400.000 millones de pesos) adicionales a la investigación para obtener una vacuna de COVID-19.

Esto se suma a los 47 millones de libras ya invertidos en las investigaciones realizadas por el Imperial College London y el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford.

También el laboratorio francés Sanofi colabora desde mediados de febrero con BARDA, perteneciente al Departamento de Salud de Estados Unidos, que ha aportado 30 millones de dólares. 

El grupo provocó indignación en Europa al anunciar que, dada esta inversión, distribuiría una posible vacuna con carácter prioritario a Estados Unidos.