Dentro de unos siglos, todos nos pareceremos a los brasileños”, fue a la conclusión que llegó el experto, citado por Business Insider, luego de analizar casos como el del inmigrante francés Martin Fugate, quien le dio vida a un linaje de personas que se mezclaron amorosamente con miembros de su familia, linaje o grupo social.

En el mencionado caso, el medio explicó que varios integrantes de la comunidad heredaron una condición sanguínea llamada metahemogloninea  (la sangre es de color marrón), y su composición molecular hacía que la piel tomara un color azul.

Teniendo en cuenta el ejemplo del linaje Fugate, el especialista concluyó que, con el paso del tiempo, solo sobrevivirán aquellos genes dominantes, y con el cruce de poblaciones habrá rasgos que se vuelvan menos comunes, como pasó con Estados Unidos, pues en la actualidad uno de cada seis estadounidenses no hispanos tiene ojos y piel claros, y hace 100 años al menos la mitad de ellos los tenían así.

Por el caso de EE. UU., el medio citó al también biólogo John McDonald, quien comentó que es poco probable que los ojos con tonalidades claras se extingan, pero sí será menos común ver que una persona nazca así, puesto que los genes opuestos predominan.

Debido a que los rasgos se seguirán mezclando, es posible que se llegue a un punto en el que las personas luzcan más parecidas (que sustenta la mencionada tesis de los brasileños), aunque no ocurrirá una homogeneización perfecta, que era más común en la antiguedad, cuando la carencia de medios de transporte y la distancia hacían que el campo de reproducción fuese limitado.