El Diario Occidente es un periodico con 60 años de fundado, hace 20 se convirtió en un medio gratuito. Un medio que ofrece información variada con enfasis en el sur occidente del país pero tambien con temas de interes para personas que habitan en otros lugares de Colombia
La experiencia de descansar, lejos de significar un verdadero alivio para muchas personas, se ha transformado en una práctica difícil y, en ocasiones, incomoda. De acuerdo con un análisis publicado por Diario Occidente, son frecuentes los casos de individuos que, aun disponiendo de tiempo libre, no pueden desconectar la mente. Es común que al intentar descansar, surjan pensamientos sobre asuntos pendientes, revisiones constantes del teléfono móvil y la persistente sensación de estar desperdiciando el tiempo. Aunque el cuerpo permanezca en reposo, la sensación de culpa se mantiene activa, convirtiendo el descanso en una actividad casi sospechosa e incómoda.
Estos sentimientos se construyen durante años, alimentados por patrones sociales que asocian el valor personal a la cantidad de trabajo realizado, según expone el medio. Predomina la creencia de que aquel que descansa más podría ser percibido como perezoso, mientras que el que dedica más horas al trabajo es más valioso. De este modo, la presión social y cultural ha llevado a situar el descanso en una posición secundaria, como una acción que requiere justificación. No basta con sentir cansancio, ahora es necesario “probar” que se ha ganado el derecho a una pausa.
La culpa relacionada con el descanso no surge de manera espontánea. Proviene de mensajes provenientes de la sociedad, comparaciones con otros a través de redes sociales y las expectativas del entorno familiar y profesional. Mientras se intenta tener un momento de esparcimiento, es frecuente ver cómo otras personas presumen estar aprovechando su tiempo para emprender, estudiar o crear nuevas cosas. En este contexto, surge una sensación de atraso, como si reposar fuera sinónimo de quedarse atrás en una competencia invisible.
Sin embargo, se destaca que el cuerpo humano no puede compararse a una máquina. Aun cuando existe la ilusión de aprovechar al máximo el tiempo, el organismo necesita pausas reales para procesar, reparar y reponer energía verdaderamente. El descanso físico no siempre significa descanso mental. En muchos casos, las personas permanecen en casa, pero siguen atendiendo mensajes laborales o familiares, y aunque estén de vacaciones o en la cama, no dejan de planificar.
Esta dificultad para desconectarse conduce a consecuencias emocionales notables: irritabilidad, ansiedad, insomnio y la sensación de vacío pueden aparecer. Cuando el cuerpo no se recupera y la mente permanece en constante actividad, el descanso pierde su calidad y pasa a ser “una tarea más” dentro de la larga lista de pendientes.
En teoría, descansar debería representar un deseo común; sin embargo, la realidad muestra que muchos no saben cómo hacerlo sin experimentar culpa, detalla el artículo. Descansar se percibe equivocadamente como una pérdida de tiempo, no como una inversión en la salud espiritual y física. Aprender a descansar requiere desaprender creencias, comprender que la productividad no es la medida exclusiva del valor personal y aceptar que cuidar de uno mismo no significa abandonar responsabilidades. En una sociedad que exalta el cansancio, recuperar el derecho al descanso es esencial para la salud mental y la dignidad.
¿Por qué resulta tan difícil para algunas personas disfrutar del descanso?
Este interrogante surge de la creciente evidencia de que, a pesar de la disponibilidad de tiempo libre, son muchos quienes no logran relajarse sin experimentar culpa. Comprender esta dificultad implica analizar no solo los factores sociales y culturales expuestos por Diario Occidente, sino también reconocer cómo las exigencias del entorno afectan el bienestar diario y dificultan el goce de momentos personales.
La relevancia de esta pregunta radica en los efectos negativos que la incapacidad para disfrutar del descanso tiene sobre la salud mental y física. Explorar las causas y consecuencias de este fenómeno puede ayudar a identificar caminos para reconstruir una relación más sana con el tiempo libre y con uno mismo, contribuyendo así al bienestar integral.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO