Después de 3 meses de vivir allí, los Sarson se dieron cuenta de que había una plaga de termitas y que no era seguro seguir en ese lugar, sobre todo porque tienen dos hijos pequeños, de 2 y 3 años, informó A Current Affair.

En entrevista con ese medio, Sarah recordó que ella fue la que notó la presencia de miles de termitas: estaba en el baño y quiso cargar su celular; en ese momento vio a varios insectos saliendo del enchufe.

La mujer agregó que lo anterior parecía algo “salido de una película de terror”.

El programa australiano entrevistó al agente inmobiliario que le vendió la casa a los esposos, y el hombre manifestó que, según la ley estatal, no estaba obligado a informarles a sus clientes sobre los problemas que pueden tener las propiedades que ofrece.

Ante el oscuro panorama, A Current Affair reportó que la familia se contactó con Daniel Golin, un inspector de construcciones, para saber qué pueden hacer ahora. Él indicó que no entendía cómo pudieron vender una casa en esas condiciones y afirmó que lo mejor era derribarla para construir una nueva.

“Esa es la única salida que puedo ver en esta etapa”, dijo el experto, en diálogo con el medio.

En el siguiente video puede ver el deplorable estado en el que se encuentra la casa: