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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 5, 2026 - 3:00 am
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Fugas de hidrógeno retrasan Artemis II

La misión Artemis II de la NASA se retrasa hasta marzo tras detectar fugas de hidrógeno en una prueba decisiva del cohete lunar.

Por Félix Riaño @LocutorCo

La misión Artemis II busca llevar astronautas alrededor de la Luna por primera vez en más de cincuenta años. Para lograrlo, la NASA necesita que cada parte del sistema funcione con total precisión antes del despegue. Por eso realiza pruebas largas y complejas, diseñadas para encontrar errores cuando todavía no hay personas a bordo.
En una de esas pruebas, realizada a inicios de febrero, volvió a aparecer un problema que ya había causado dolores de cabeza en el pasado: fugas de hidrógeno líquido durante el llenado del cohete. El fallo obligó a detener la cuenta regresiva simulada y a aplazar el lanzamiento, al menos, un mes.
Esto genera una pregunta lógica para cualquier oyente: si este problema ya ocurrió hace tres años, ¿por qué vuelve a repetirse ahora? Y más importante aún: ¿qué tan seguro es enviar personas a la Luna con este tipo de contratiempos?

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El problema no es nuevo, pero el contexto sí cambió.

La prueba que falló se llama wet dress rehearsal, algo así como un ensayo general completo. En esta prueba, el cohete se llena con combustible real y se simula toda la cuenta regresiva, desde horas antes del lanzamiento hasta los últimos minutos previos al encendido.
El protagonista de esta historia es el Space Launch System, o SLS, el cohete más potente que ha construido la NASA. Funciona con dos combustibles principales: oxígeno líquido e hidrógeno líquido. Este último se mantiene a unos doscientos cincuenta y tres grados bajo cero, una temperatura tan extrema que vuelve frágiles muchos materiales.
Durante el ensayo, los tanques del SLS lograron llenarse casi por completo. Ese paso ya es una victoria técnica. Pero cuando el reloj simulado entró en los últimos minutos, los sensores detectaron una acumulación peligrosa de hidrógeno en una conexión entre el cohete y la plataforma de lanzamiento. Por seguridad, el sistema detuvo todo.

Para entender el problema hay que hablar del hidrógeno. Es el elemento más pequeño que existe. Sus moléculas son tan diminutas que pueden escaparse por rendijas microscópicas, incluso en sistemas diseñados con enorme cuidado. Además, es muy inflamable. Por eso, cualquier fuga activa protocolos automáticos de seguridad.
Este mismo tipo de fuga ocurrió durante Artemis I, la misión sin tripulación lanzada en 2022. En aquel momento, el cohete tuvo que regresar varias veces al edificio de ensamblaje para reparaciones, lo que retrasó el vuelo durante meses.
Ahora, con Artemis II, la situación es parecida, pero no idéntica. Cada cohete SLS es prácticamente único. No se fabrican en serie. Además, este cohete fue trasladado desde el edificio de ensamblaje hasta la plataforma recorriendo unos seis kilómetros a menos de dos kilómetros por hora. Durante ese trayecto, las vibraciones pueden afectar sellos y alineaciones. Este es el primer contacto real de este vehículo con combustibles criogénicos, y eso revela comportamientos que no siempre aparecen en pruebas de laboratorio.

A diferencia de lo ocurrido en Artemis I, los ingenieros creen que esta vez las reparaciones se pueden hacer directamente en la plataforma de lanzamiento. Eso evita un retroceso mayor en el calendario. El plan ahora es desmontar el sello afectado, analizarlo pieza por pieza y repetir el ensayo completo.
Mientras tanto, la tripulación —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen— ha salido de la cuarentena médica y continúa entrenando. Ellos volarán dentro de la nave Orion, diseñada para…

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