Los participantes, cuya edad promedio era de 78 años, fueron sometidos a pruebas de resonancia magnética para evaluar el volumen de sus cerebros, especialmente del hipocampo y de otras áreas implicadas con la memoria y la enfermedad de Alzheimer, explicó ABC.

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Los científicos correlacionaron el volumen del cerebro con su grado de actividad física. Los resultados mostraron que “el incremento de actividad física se asociaba con un mayor volumen de los lóbulos frontal, temporal –incluido el hipocampo– y parietal del cerebro. Y asimismo, que aquellos participantes con un mayor volumen cerebral como consecuencia de una mayor actividad física tenían un riesgo hasta un 50% menor de alzhéimer y otras demencias”, indica el diario español.

Esto significa que a mayor actividad física, mayor es el volumen de los cerebros y esto concuerda con  otro estudio que demostraba que las personas en baja forma física en la mediana edad tienen cerebros de menor tamaño al cabo de un par de décadas, señala ABC.

Concluye el informe que a mayor volumen cerebral, el riesgo de aparición de la enfermedad de Alzheimer es menor.

Por último Cyrus Raji, director de la investigación, afirmó al diario que

aún no contamos con la panacea para curar la enfermedad de Alzheimer. Nuestros esfuerzos deben centrarse en la prevención”.

Otro hallazgo importante en contra esta enfermedad fue publicado por científicos rusos de la Universidad Estatal de Moscú junto con sus colegas británicos del Kings’ College de Londres han indagado que los iones del zinc desempeñan un papel clave en el arranque del mecanismo del Alzheimer, resaltó el portal Sputnik News.

El zinc desempeña varias funciones importantes y muy útiles en el cerebro humano, aunque hoy en día esta substancia es sospechosa de ser dañina”, concluyó Vladímir Polshakóv, jefe científico de la facultad de medicina fundamental de la Universidad Estatal de Moscú, en este medio.