El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Las recetas, esos pequeños tesoros familiares que pasan de generación en generación, despiertan emociones y debates inesperados, incluso en una sencilla sobremesa con amigos en Bogotá. Aunque la ciudad reúne personas de muchas regiones, cada quien defiende los sabores que lo vieron crecer. Entre carcajadas y nostalgia, algunos apostaron por el sancocho, otros por las arepas, aborrajados, sopa de arroz, carne sudada o el infaltable caldo santandereano. En muchos hogares, el toque único de una abuela —ese ingrediente secreto que escapa a la comprensión— convierte un plato en emblema de una familia, y a veces, en símbolo de una región.
Sin embargo, el trasfondo de esta conversación va más allá de la simple nostalgia o la defensa de tradiciones culinarias. Surgen preguntas complejas: ¿Puede alguien patentar una receta tradicional? ¿Es posible que una familia, un pueblo o incluso una región reclame la propiedad exclusiva de sus platos característicos? Estas inquietudes han sido objeto de análisis por parte de expertos en Colombia y México, quienes durante años han estudiado cómo las sociedades protegen, celebran o en ocasiones pierden lo que se conoce como cocina tradicional.
De acuerdo con Carlos Conde, abogado de la Universidad Externado de Colombia y doctor en Derecho por la Universidad de Sheffield, la respuesta es más simple de lo que parece, aunque esté envuelta en mitos. Conde, reconocido por su experiencia en marcas de cocineros y productoras de bebidas artesanales, afirma: "Es un error muy común pensar que una receta se puede patentar". El especialista explica que, según la legislación colombiana, una receta no puede ser patentada debido a que se considera únicamente una idea o una serie de pasos, y la propia ley lo prohíbe expresamente.
Esto implica que los sabores, las combinaciones de ingredientes y los métodos transmitidos de una generación a otra permanecerán como patrimonio colectivo y cultural, no como propiedad privada. Así, mientras las recetas continúan tejiendo lazos de identidad en familias y regiones, su protección legal seguirá siendo limitada, según las fuentes y la legislación actual citadas por Carlos Conde.
¿Por qué no se puede patentar una receta según la ley colombiana?
De acuerdo con las declaraciones de Carlos Conde, la legislación colombiana prohíbe el patentamiento de recetas porque estas son consideradas ideas o conjuntos de pasos, y la propiedad intelectual excluye expresamente esa posibilidad. Es decir, las recetas como tales no pueden ser apropiadas como propiedad exclusiva de una persona, familia o región.
¿A quién pertenece la cocina tradicional colombiana?
Según los expertos entrevistados, la cocina tradicional colombiana pertenece al ámbito colectivo y cultural de las familias, los pueblos y las regiones, ya que las recetas no pueden ser registradas ni propiedad exclusiva de nadie bajo la legislación actual. Así, lo que define a la cocina nacional continúa siendo un patrimonio compartido y protegido más por la tradición que por la ley.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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