El Tribunal Superior de Bogotá, en Sala Plena, aprobó el traslado de Sinndy Mayerly Betancourt Caicedo, quien se desempeñaba como jueza primera promiscua del circuito de Montelíbano, Córdoba, al cargo de jueza 13 penal del circuito de Bogotá.
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La decisión quedó consignada en una resolución en la que la corporación evaluó la solicitud presentada por la funcionaria por razones de salud, así como los documentos médicos que aportó para sustentarla.
La jueza había solicitado el traslado después de un episodio intimidatorio ocurrido el 13 de agosto de 2026, cuando una persona se le acercó al salir de su trabajo, le preguntó si era la nueva jueza y le dijo que en ese municipio las cosas eran diferentes y que los jueces procedentes de otras ciudades no duraban mucho.
Según relató la funcionaria durante sus consultas médicas, ese episodio le causó temor por su vida y agravó los síntomas de ansiedad y depresión que venía tratando desde 2025.
La Sala Plena concluyó que la solicitud cumplía los requisitos legales y médicos para autorizar el traslado. Por ello, resolvió acceder a la petición y nombrarla en propiedad en el Juzgado 13 Penal del Circuito de Bogotá, cargo que correspondía a la vacante más antigua entre las dos a las que se había postulado.
Médicos advirtieron sobre los riesgos de que continuara en Montelíbano
En la documentación examinada por el Tribunal aparecen valoraciones de profesionales de psicología, psiquiatría, medicina general y salud ocupacional, quienes registraron afectaciones en la salud mental de la funcionaria después del episodio intimidatorio.
En una consulta del 29 de septiembre de 2026, la psiquiatra tratante consignó los diagnósticos de trastorno de ansiedad generalizada no controlado y episodio depresivo grave sin síntomas psicóticos no controlado.
En esa valoración, la especialista advirtió que la integridad de la paciente corría riesgo en su lugar de trabajo y señaló que no debía presentarse allí.
Las recomendaciones médicas también incluyeron restringir su presencia física en la sede judicial de Montelíbano, considerar alternativas como el trabajo en casa o el apoyo en despachos de otra sede y evitar jornadas nocturnas que pudieran alterar su patrón de sueño.
La Sala consideró que estas restricciones dificultaban el desarrollo normal de las funciones del cargo, entre ellas la realización presencial de juicios orales en procesos penales.
Además, tuvo en cuenta que varios profesionales de la salud recomendaron evaluar un cambio de ubicación laboral para favorecer la recuperación de la jueza.
La jueza también argumentó que sus padres viven en Bogotá
Otro de los elementos valorados por el Tribunal fue la situación familiar de Betancourt Caicedo. La funcionaria explicó que sus padres, ambos adultos mayores con problemas de salud, habían viajado con ella cuando asumió el cargo en Córdoba, pero regresaron a Bogotá porque no lograron adaptarse a las condiciones de la región y la salud de su madre se vio comprometida.
La jueza indicó que es la principal cuidadora de sus padres y que su hermana vive fuera del país. Por esa razón, la distancia respecto de su familia le generaba preocupación adicional.
En su análisis, la Sala señaló que permanecer lejos de su entorno familiar y de su principal red de apoyo podía afectar negativamente su proceso terapéutico y el adecuado desempeño de sus funciones judiciales.
El Tribunal también tuvo en cuenta el concepto favorable emitido el 2 de octubre de 2026 por la Unidad de Carrera Judicial, que consideró cumplidos los requisitos para el traslado, así como la hoja de vida actualizada y la calificación integral de servicios de la funcionaria, que obtuvo 88 puntos.
Con esos elementos, la corporación concluyó que procedía autorizar el traslado por razones de salud y dispuso su nombramiento en el Juzgado 13 Penal del Circuito de Bogotá.
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