En 1998 comenzó la construcción del sistema de transporte Transmilenio, que llegó como una innovación a la capital colombiana para reemplazar el “imperio de los buses”, el cual inició con 2.600 vehículos y finalizó con más de 20 mil, apuntó Canal Capital.

Los buses, busetas y microbuses fueron, a su vez, una solución para el problema de la movilidad en Bogotá, luego de que el sistema férreo quedara en el pasado. Sin embargo, en la década de 1990, fue fundamental introducir una nueva manera de transportarse para suplir las necesidades que tenía la capital del país en ese momento, agregó el informativo.

De ese modo, se creó la empresa de transportes del Tercer Milenio, TransMilenio S.A., que fue inaugurada el 4 de diciembre de 2000, pero comenzó su operación el 18 de diciembre de ese año. La primera ruta, de 14 buses, hacía el recorrido por la calle 80 y la troncal de la Caracas hasta la Avenida Comuneros, indicó el medio mencionado.

En el siguiente video de Canal Capital continúa la historia de Transmilenio (donde los robos siguen sin control) y cómo fue la expansión de sus rutas.

¿Quiénes manejan actualmente Transmilenio?

En la actualidad, el sistema de transporte Transmilenio es operado por las siguientes empresas, de acuerdo con el sitio web de la entidad:

  • Connexión Móvil
  • Ciudad Móvil
  • Consorcio Express
  • Express del Futuro
  • Suma
  • MasivoCapital
  • Gmóvil
  • Etib
  • Este es Mi Bus
  • Metrobus
  • Sí99
  • Somos U
  • Transmasivo S.A.
  • Recaudo Bogotá S.A.S (Tullave)

Con respecto a quiénes están detrás de estos operadores, La Silla Vacía precisó, en 2018, que hay familias adineradas del país que tienen acciones o son dueñas de dichas empresas. Entre esas familias están: los Losada, los Martínez Palacio, los Hernández, los Rodríguez Socha, los Baqueroa y Henry Cubides Olarte.

La familia Martínez Palacio, por ejemplo, maneja la organización Suma, que opera buses del SITP en Ciudad Bolívar, y Sí99, que, a su vez, “es accionista de Suma” con un 18.2 % de participación, dijo Jairo Angarita, gerente de Suma, a Portafolio el año pasado.

Sobre a quiénes pertenecen otras de las empresas concesionarias, La Silla Vacía informó, hace dos años, que la familia caleña Losada, que tiene a su poder “el ensamblaje de motos Honda en Colombia” está a cargo de parte de los buses de Transmilenio (uno de los cuales fue el lugar donde un hombre realizó “tocamientos abusivos” a una pasajera) por medio de Ciudad Móvil y Connexión Móvil. También están los Hernández y Rodríguez Socha, que son dueños de Express del Futuro y accionistas de Consorcio Express, y han estado vinculados con el transporte público de la capital desde hace mucho tiempo.

La familia Baquero es la principal accionista de Transmasivo, del que también tienen participación Heriberto Escobar y las familias Lugo Vargas, Rivera, Bermúdez, López, González, afirmó el medio nombrado. Asimismo, está el excongresista Henry Cubides Olarte, que es el dueño mayoritario de Metrobus.

Cabe aclarar que, por tratarse de una entidad pública, el sistema de transporte masivo en cuestión no tiene dueños privados, sino que es de la ciudad, y su ente gestor es Transmilenio S.A. Por su parte, la operación de los buses es la que está en manos de otras empresas.

Para que algunas compañías queden a cargo de operar los vehículos se llevan a cabo procesos licitatorios abiertos, tanto para organizaciones públicas como privadas, en los cuales son revisadas las ofertas de los proponentes. Posteriormente, se adjudica la licitación, en una audiencia pública, a la propuesta ganadora.

Ahora bien, hay diferentes concesionarios, tanto para los buses rojos como para los azules, que se encargan de manejar distintos tramos del sistema de transporte por un periodo específico, que se establece en los contratos y que es de 10 a 15 años, generalmente.

En ese orden de ideas, una empresa puede operar un determinado número de buses en ciertas rutas y en algunas zonas de Bogotá (ciudad en la que peatonalizarán varias vías por ventas de Navidad). Por tanto, es normal que haya diferentes compañías encargadas de dirigir distintos portales de la ciudad.

Por ejemplo, Tranzit, que fue concesionaria de Transmilenio pero fue liquidada en junio de 2019 por decreto de la Superintendencia de Sociedades, no operaba todas las rutas de la ciudad, sino solo 26, de las cuales 10 eran controladas por la compañía exclusivamente y las otras 16 eran compartidas. Las rutas zonales a su cargo eran de las localidades Rafael Uribe Uribe, Usme y Antonio Nariño, indicó la Alcaldía de Bogotá.

Así las cosas, Transmilenio no le pertenece a empresas privadas, sino que hay una tercerización de la prestación del servicio para que compañías particulares lleven las riendas de la operación de los vehículos.

¿Enrique Peñalosa es ‘dueño’ de Transmilenio?

Muchas personas se han preguntado si Enrique Peñalosa es ‘dueño’ de Transmilenio, incluso estando al tanto de que se trata de una entidad pública, por lo que no le pertenece a ningún particular. Lo que sucede es que como la entidad va quedando a cargo de la administración entrante, suele suceder que los usuarios se lleven la imagen de que quien está cumpliendo su mandato es ‘propietario’ del sistema de transporte; esto, no obstante, es erróneo.

Como Peñalosa fue el que dio inicio a Transmilenio, pues este se inauguró cuando el político estaba ejerciendo su primer mandato como alcalde de Bogotá, desde 1998 hasta 2000, hay confusión sobre qué tan vinculado está con el sistema de transporte. Sin embargo, desde entonces, Peñalosa no está relacionado con la entidad ni hace parte de la junta de ninguna empresa concesionaria, según pudo conocer Pulzo.

(Lea acá: Peñalosa le pide a Claudia López que se retracte por falsas acusaciones)

Además, por mucho tiempo se dijo que Peñalosa tenía intereses personales en la construcción de la primera fase de Transmilenio, e incluso se afirmaba que estaba relacionado con una compañía de cemento, por lo que habría tomado la decisión de elaborar las troncales con hormigón, señaló Semana hace unos años.

Posteriormente, acusaron al exalcalde de tener un conflicto de intereses porque hizo parte de la junta directiva del Instituto para el Desarrollo de Políticas para el Transporte, que es una organización que se centra en el desarrollo de sistemas de buses de tránsito rápido (BRT, por su sigla en inglés), como lo es Transmilenio, agregó el informativo.

Por ende, Peñalosa, en 2016, respondió a las acusaciones y dijo que no tenía “ningún interés, una rueda o un bus, ni absolutamente nada y si yo tuviera algo, ya lo habrían sacado”. De hecho, el exmandatario de Bogotá aseguró no conocer a las empresas operadoras de Transmilenio.

Aquí, un video de la Alcaldía de Bogotá en el que muestran cómo era la movilidad en la capital del país en las décadas de 1980 y 1990, antes de que estuviera vigente Transmilenio.