Un reciente informe de El Espectador da cuenta de que la Policía Antinarcóticos compró 700 canecas del glifosato Cúspide, fabricado en China, por un valor de 3.000 millones de pesos.

El asunto es que ese glifosato chino fue adquirido por primera vez en Colombia en 2012, pero no llegó a ser utilizado porque “tenía componentes más tóxicos […] y de manera inexplicable alteraron las etiquetas del producto para hacer creer que el herbicida cumplía todos los requisitos”, reseñó El Espectador en agosto de ese año.

Por eso el periódico es enfático en señalar que “hasta no comprobarse la mejora de su fórmula, sigue suscitando más desconfianza ante su riesgo de toxicidad”, aparentemente en relación con el componente llamado nonil fenol etoxilado, que fue referenciado por María Jimena Duzán en Semana.

Pero además porque el glifosato Cúspide, comprado por la empresa Talanu Chemical Ltda, que volvió a licitar con la Policía Antinarcóticos en 2019, salió mal librado luego de un análisis de toxicidad realizado por  autoridades estadounidenses que concluyeron que ese herbicida  “era más tóxico, inflamable y de consistencia irregular”, agregó El Espectador en 2012.