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El proceso de paz entre el Gobierno colombiano y el Clan del Golfo, formalmente conocido como Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), ha sufrido un giro inesperado tras la decisión de este grupo armado de suspender su participación en la mesa de negociación. La noticia se conoció poco después de la visita oficial del presidente Gustavo Petro a Washington, donde se reunió con el presidente estadounidense Donald Trump. Durante el encuentro, ambos mandatarios discutieron una estrategia conjunta para combatir el narcotráfico, poniendo especial énfasis en la captura y neutralización de los principales cabecillas de los grupos armados ilegales.
Entre los líderes criminales señalados se incluyen alias “Chiquito Malo”, representante del Clan del Golfo; Iván Mordisco, cabeza de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); y alias “Pablito”, vinculado al Ejército de Liberación Nacional (ELN). La inclusión explícita de estos nombres en los planes bilaterales suscitó un fuerte pronunciamiento del EGC, divulgado mediante un comunicado en la plataforma X, donde expresaron sentirse traicionados por lo acordado en la Casa Blanca.
Según lo manifestado por el Clan del Golfo, el presidente Petro habría incumplido el principio de buena fe que sustentaba el proceso de negociación iniciado en septiembre de 2025 en Doha, Catar. El documento sostiene que el hecho de comprometer la captura binacional de sus líderes representa una amenaza directa a la continuidad efectiva del diálogo, sugiriendo incluso que el mandatario colombiano antepuso intereses personales al bien común: la paz en los territorios que hoy sufren el conflicto.
La reacción del Clan se tradujo en la suspensión temporal de su participación en las conversaciones de paz. La delegación del EGC, por instrucción directa del Estado Mayor Conjunto, tomó esta decisión hasta tanto no se verifique la autenticidad y los alcances de los compromisos adquiridos por el Gobierno en el encuentro con Trump. De comprobarse estas versiones, el EGC advierte que estaríamos ante un grave quebrantamiento de los acuerdos alcanzados en Catar, lo que podría poner en riesgo todo el proceso.
Fuentes reconocidas, como el comunicado publicado en la red social X y recogido por Diario Occidente, destacan que el Clan del Golfo ha sido “el único grupo que ha cumplido sus compromisos” dentro del marco de negociación. Esta situación abre la puerta a una fase de consultas internas y análisis de la delegación del EGC, mientras el futuro inmediato del proceso de paz permanece en suspenso. La tensión aumentó tras conocerse que uno de los principales acuerdos entre Petro y Trump buscaba precisamente “neutralizar” a los cabecillas armados, lo que para el EGC constituye una amenaza directa no solo contra sus líderes, sino contra la estabilidad misma del proceso negociador.
La suspensión provisional de las conversaciones evidencia la fragilidad de los acuerdos de paz en Colombia, especialmente cuando actores externos como Estados Unidos intervienen directamente en las estrategias de seguridad. El desarrollo de los acontecimientos dependerá ahora de las aclaraciones y pasos que tome el Gobierno colombiano frente a las inquietudes del Clan del Golfo, en medio de un contexto cargado de tensiones y profundas implicaciones para la paz territorial.
¿Qué implica suspender una mesa de negociación de paz?
Cuando un grupo armado, como el Clan del Golfo, suspende su participación en una mesa de diálogo con el Gobierno, se afectan tanto la confianza como los avances alcanzados. Esta suspensión suele indicar desacuerdos graves sobre temas cruciales, como el cumplimiento de compromisos previos o nuevas condiciones percibidas como amenazas.
En el contexto colombiano, donde la paz ha dependido históricamente de frágiles acuerdos entre actores estatales y armados, una decisión como la anunciada por el Clan del Golfo incrementa la incertidumbre. La pausa impuesta puede traducirse en una interrupción de procesos humanitarios, riesgo de escalada en la violencia, y retrocesos en las zonas donde el conflicto se había empezado a desescalar gracias al diálogo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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