El plan era fastidiar a un grupo de periodistas –sin mencionar cuáles– para obtener plata en demandas –tal vez bajo acusaciones de injuria y calumnia–, aunque nada de eso se concretó.

Lo que sí cuajó fue el preacuerdo entre Prieto y la Fiscalía para obtener beneficios jurídicos importantes en el caso que se adelantaba en su contra por haber influido en la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para lograr que una adición presupuestal de la Ruta del Sol 3 se quedara en manos de Yuma Concesionaria S.A., destacó Vicky Dávila en Semana.

Al final, Prieto recibió una condena de 5 años de cárcel y el pago de una multa de 50 millones de pesos, luego de haber obtenido 650 millones de pesos por su gestión ante la ANI. Algo que Dávila comentó que se trataba de una “operación del silencio” operada “por el presidente Santos, el fiscal Martínez, (Roberto) Prieto, (Eduardo) Zambrano, los brasileños y miembros cómplices de las instituciones”.

Al parecer, hubo un intenso intercambio de mensajes entre Prieto y la Casa de Nariño aun en tiempos en los que las investigaciones empezaron en donde hubo, según la columnista, información clasificada de la Fiscalía y constantes señalamientos al presidente Santos.

“Ayer estuve 3 horas con la primera dama y hablamos muy largo, le dije: Su marido es un animal de 4 patas, pero ¿Qué hacemos? Me dijo: ¿Qué hago Roberto?, volvió y la cagó. Por eso hay que mantenerlo guardado…”, habría dicho Prieto.