El patrullero, junto a su compañero, había llegado a una vivienda del barrio El Codito, en la localidad de Usaquén (norte de Bogotá), para atender un llamado por una riña intrafamiliar entre los padres del niño, informó Noticias Caracol. 

Mientras uno de los policías intentaba mediar entre la pareja, el otro agente se dio cuenta de que el niño estaba en la cocina. Allí, el patrullero vio el momento en que el niño se acercó a la olla con agua hirviendo y se disponía a levantarla, agregó ese medio.

“En la cocina había una olla hirviendo; el niño se resbala y se viene con la olla encima. Yo, sin pensarlo dos veces, agarro la olla para que no se queme el niño y me quemo los brazos y el pecho”, relató Orduz, en diálogo con Caracol Radio. 

Acto seguido, el patrullero le dijo a su compañero que le estaban doliendo las manos y el pecho, razón por la que tuvo que ser remitido hasta el Hospital Central de la Policía, añadió esa frecuencia radial. 

En el centro médico, Orduz fue diagnosticado con varias quemaduras de segundo grado en el pecho, las manos y los brazos. El uniformado ya se encuentra en su casa, donde se está recuperando satisfactoriamente, agregó esa emisora. 

Finalmente, la Policía de Infancia y Adolescencia, citada por Noticias Caracol, detalló que ya está investigando el caso para evaluar qué decisiones tomar en este episodio que, de no ser por el policía, habría terminado en una tragedia.