La Dirección de Tránsito de Bucaramanga ha anunciado una suspensión temporal de la medida conocida como “pico y placa” al inicio de 2026. Según la información suministrada por Noticias Caracol y declaraciones oficiales de Jahir Manrique, director de la entidad, esta pausa regirá desde el miércoles 1 de enero y se extenderá hasta el domingo 12 de ese mismo mes. El objetivo principal de levantar la restricción durante este periodo es facilitar la movilidad para los ciudadanos durante las vacaciones y el regreso de viajeros, una coyuntura que tradicionalmente incrementa los desplazamientos tanto por motivos turísticos como familiares en Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta, las ciudades que integran el área metropolitana.
Durante la suspensión, los conductores de vehículos particulares y motocicletas podrán transitar sin verse condicionados por el último dígito de la placa, una distensión que no solo reducirá complicaciones logísticas para quienes regresan tras las festividades, sino que también busca aliviar la congestión vehicular en una época de alto flujo. Sin embargo, las autoridades han enfatizado que esta relajación es estrictamente temporal.
El propio Jahir Manrique precisó al medio local Bumangues Noticias que la restricción retomará su curso ordinario a partir del lunes 13 de enero. No obstante, aclaró que para 2026 el esquema que regirá será diferente al anterior, ya que el sistema de rotación para los dígitos de las placas aún está en construcción y se ajustará con base en jornadas de socialización y acuerdos entre la Dirección de Tránsito y las autoridades municipales.
Estas reuniones de coordinación, previstas entre el 7 y el 13 de enero, tienen como propósito unificar criterios en cuanto a la forma en que el pico y placa será implementado nuevamente. Solo una vez culminado este proceso, se definirán de manera oficial los dígitos restringidos cada día y el alcance real de las nuevas directrices, buscando el menor impacto posible para los conductores.
Aunque todavía no se ha expedido un decreto oficial con los detalles, la Dirección de Tránsito adelantó que las bases de la medida se mantendrán sin cambios significativos: la restricción aplicará a dos dígitos por día, habrá un solo día de pico y placa semanal para cada vehículo y se incluirá un sábado por mes dentro del calendario. Este modelo ha sido la norma en años anteriores, promoviendo una distribución equitativa de las restricciones y, según indicaron las autoridades, permitiendo regular el tráfico en las horas de mayor congestión, principalmente durante la jornada laboral.
Respecto a los horarios establecidos, se sabe que una vez concluida la suspensión, la regulación aplicará de lunes a viernes entre las 6:00 a.m. y 8:00 p.m., y los sábados desde las 9:00 a.m. hasta la 1:00 p.m., siguiendo la tradición de periodos pasados. Las autoridades reiteran la importancia de que los ciudadanos permanezcan atentos a los canales oficiales, puesto que solo una vez formalizado el decreto se comunicarán los detalles concretos sobre la nueva rotación de los dígitos y los días de restricción correspondientes.
Finalmente, la Dirección de Tránsito recalcó que el cumplimiento de la medida será objeto de vigilancia y control una vez termine el periodo de excepción. Se recordó también que el pico y placa es considerado por las autoridades una herramienta vital para gestionar de manera eficiente la movilidad urbana y mejorar los tiempos de desplazamiento dentro de Bucaramanga y los municipios aledaños.
¿Por qué el pico y placa se modifica cada año en Bucaramanga?
Ante la incertidumbre generada año tras año por los cambios en la rotación del pico y placa, surge la pregunta sobre las razones detrás de este ajuste. La flexibilidad en la aplicación responde a la necesidad de adaptar la medida a las dinámicas de crecimiento y movilidad de la ciudad y su área metropolitana. Las autoridades locales consideran factores como el flujo vehicular, los calendarios vacacionales y el impacto en el desplazamiento para determinar los números de placas restringidos en cada periodo.
Este procedimiento, liderado cada año por la Dirección de Tránsito y en coordinación con los municipios del área metropolitana, involucra jornadas de socialización y diálogo para evaluar distintas alternativas. El fin es reducir la afectación sobre los ciudadanos, garantizando una distribución más equitativa de las restricciones y ajustando el sistema a las realidades cambiantes de la movilidad urbana.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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