El paradero de varias pinturas de reconocidos artistas colombianos que estaban en la Casa de Nariño quedó bajo interrogante luego de una alerta de la periodista Darcy Quinn. Durante su espacio ‘Los Secretos de Darcy Quinn’, de La FM, este viernes 16 de octubre, la comunicadora aseguró que algunas obras ya no se encontrarían en los lugares donde habitualmente se exhibían y cuestionó qué ocurrió con ellas.
“Hay obras de altísimo valor de pintores muy importantes colombianos que estaban en el Palacio de Nariño y que no aparecen. ¿Dónde están? No los encuentran”, afirmó Quinn en su intervención radial. Entre las piezas mencionadas están trabajos de Alejandro Obregón y Fernando Botero, dos artistas de gran reconocimiento en la historia del arte colombiano.
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Una de las obras que llamó la atención es El Cóndor, de Alejandro Obregón, una pintura de 1971 elaborada en acrílico sobre tela que, según la información institucional citada sobre la sede presidencial, hacía parte de la decoración del Salón del Consejo de Ministros. La periodista puso sobre la mesa la necesidad de establecer dónde está la pieza y si su eventual traslado quedó registrado.
El cuadro tiene un antecedente particular recopilado por Semana: en marzo de 2007 fue robado de la Casa de Nariño por un suboficial de la Armada Nacional. Después de ser recuperado, pasó por un proceso de restauración y regresó a la sede presidencial el 30 de abril de ese mismo año. Ese episodio añade relevancia a las preguntas sobre su ubicación actual, aunque la denuncia divulgada por Quinn no establece que haya ocurrido un nuevo robo.
La alerta también abarca obras de Fernando Botero y otras piezas que han estado vinculadas a la decoración del palacio presidencial. Entre ellas figuran Madre Superiora, conocida como La Monja, de Botero; Ángela cayendo, de Obregón, y La Constituyente, de Beatriz González. Sin embargo, la información expuesta no permite concluir que todas estas obras estén desaparecidas, sino que existe incertidumbre sobre la ubicación de algunas piezas que habrían sido retiradas de sus sitios habituales.
Quinn también expresó preocupación por el manejo de los seguros y la documentación de los movimientos. “Todos esos cuadros están asegurados, pero los seguros no pagan si no están en el lugar donde los colgaron”, sostuvo. Su comentario abrió preguntas sobre las ubicaciones declaradas en las pólizas, los inventarios y los protocolos que deben respaldar el traslado de obras de alto valor. La periodista aclaró que cambiar una pintura de lugar no constituye necesariamente una irregularidad si el procedimiento se hace correctamente y queda documentado.
La comunicadora situó los cambios durante los últimos cuatro años, periodo en el que se habrían modificado espacios y elementos decorativos de la Casa de Nariño. Además de las pinturas, mencionó posibles problemas de conservación en muebles y tapetes. Por ahora, con la información suministrada, no hay claridad pública sobre la ubicación de las obras señaladas ni detalles de una respuesta oficial que permita establecer qué piezas fueron trasladadas, dónde están y si esos movimientos quedaron debidamente registrados.
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