Por estas cosas, las manifestaciones callejeras en Colombia como protesta social pierden el respaldo de la ciudadanía, y abonan terreno para que propuestas como las del ministro de Defensa Guillermo Botero (regular las protestas) se tengan en cuenta.

Y es que en las últimas movilizaciones ha quedado en evidencia (en videos) que los criminales toman la batuta de las marchas, mientras algunos estudiantes que “protestan pacíficamente” siguen su paso sin hacer nada para alejarse de los vándalos o para reprochar sus actitudes violentas.

Autoridades vigilan a manifestantes que marchan por las principales calles de la capital hoy, 8 de noviembre de 2018, durante una protesta contra las políticas económicas y el presupuesto para la educación en Bogotá (Colombia).

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Si a estas manifestaciones se les quitaran los siguientes artefactos peligrosos, incluso varios de ellos letales, y los elementos que se mencionan en esta nota, seguramente a los participantes solo les quedarían el argumento y la palabra para defender sus fines. Simplemente, si son débiles, no tienen futuro.

Bazuca, mortero o también conocidos como tatuco:

Se trata de artefactos que son elaborados con tubos de PVC a los que les introducen líquidos que generan combustión o son inflamables, en algunos casos alcohol y en otros gasolina, y les ponen fuego en la base. En ocasiones son utilizados para disparar algún objeto o solo para producir ruido con bombazo de fuego.

Eso se aprecia en el siguiente video, en el que además se ve a los autores encapuchados o con máscaras y a los estudiantes siguiéndolos en la marcha.

Capuchas o máscaras

Las preguntas recurrentes que surgen entre los ciudadanos son ¿por qué los estudiantes que legítimamente protestan para exigir sus derechos fundamentales ocultan sus rostros?, ¿con qué fines utilizan máscaras y capuchas durante las marchas? y ¿por qué los estudiantes de verdad admiten a los encapuchados?

Una ligera respuesta para lo anterior, basada en antecedentes de movilizaciones violentas y con declaraciones de las autoridades, es que esa prenda les sirve a algunos delincuentes como escudo para cometer sus actos vandálicos sin ser identificados.

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Seguramente, si durante las manifestaciones se prohibiera el uso de estos elementos, serían menos amenazantes y más fácil de identificar a los delincuentes que se infiltran en ellas.

AFP

Bombas incendiarias o bomba molotov

El uso de estos artefactos artesanales fue catalogados por la Policía, después de la marchas de este jueves, como “ataques terroristas”, pues dejó a un policía en llamas luego de que le lanzaran una de esas bombas.

Los peligrosos objetos están hechos con gasolina o aceite de motor, en un recipiente de cristal al que le prenden fuego en una mecha y luego lanzan. Provocan explosiones.

Palos y piedras

La mayoría de las veces son utilizados para enfrentarse con los miembros de la fuerza pública, especialmente contra el Esmad. También para vandalizar los medios de transporte público (estaciones, buses, articulados). Cabe mencionar que esos daños los pagan los ciudadanos y afectan la movilidad.

Balas de pintura

Los vándalos las utilizan contra los policías o para dañar bienes privados y públicos. También, durante las manifestaciones usan aerosoles para escribir en paredes mensajes amenazantes.

Escremento humano

De acuerdo con la versión que entregó un policía del Esmad a Pulzo, en muchos de los disturbios que se producen durante las protestas de los estudiantes, la fuerza pública es atacada con heces y orina que les lanzan en botellas.

Ácidos o químicos

Según este mismo uniformado, en ocasiones algunos delincuentes los atacan con ácidos para dañar los escudos de protección, los uniformes e, incluso, causar otras agresiones físicas contra ellos.

En conclusión, se puede decir que la mayoría de los estudiantes rechazan estos hechos delincuenciales, aunque algunos pocos se dejan influenciar por las células criminales y aplauden sus actos.

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Lamentablemente estas situaciones se presenten en medio del conglomerado juvenil que significa el futuro del país.