Contreras contó en El Espectador que junto su novia, Angie Paola Vaquero (asesinada en medio de los disturbios), salieron a comprar comida esa noche cerca del CAI de Aures, en Suba; sin embargo, no contaron con que se encontrarían de frente con una turba de personas que se las llevó por delante. En ese momento, según contó la mujer, su novia cayó al piso y le dijo “me pegaron un tiro”.

Los únicos que estaban disparando contra la multitud, según dijo Contreras en el diario, eran uniformados de la Policía y unos hombres de civil que “los acompañaban detrás de los árboles”, por lo que lo único que pudo hacer fue agacharse para auxiliar a su pareja ya que no había lugares para refugiarse en ese momento.

“De pronto un señor que tenía una moto se ofreció a llevarnos. Me subí con ella, cargada, a esa moto y así llegamos al hospital de Suba”, afirmó la mujer en el medio, y agregó que después de esto su pareja fue trasladada al hospital de Engativá, lugar en el que los médicos le informaron que no podría sobrevivir ya que la bala había “traspasado sus órganos y estaban destrozados”.

Tras el anuncio, lo único que pudo hacer Contreras, de acuerdo con lo que contó en el rotativo, fue acompañar a su novia que, tras pasar 25 minutos sin conocimiento, falleció.

Las amenazas contra Cindy Contreras

La joven contó en el diario que tras enterarse de la muerte de Vaquero, la familia de la víctima (afuera del hospital) se abalanzó contra ella y, con insultos y ataques, la amenazaron frente a su madre y su hijo advirtiéndole que no se acercara al velorio de la fallecida.

“Escúcheme bien, si usted o ustedes se aparecen en el velorio o en el cementerio las mato. Y con gusto, “las pago” (yendo a la cárcel)”, dijo la madre de Vaquero en el hospital, según contó Contreras, porque estaba en desacuerdo con la orientación sexual de su hija.

Luego de la muerte de Vaquero, según Contreras, empezó a recibir llamadas de la familia de la víctima en las cuales le pedían con insultos y “palabras gruesas” las pertenencias de su pareja; además, condicionaron su ida al velorio con exigencias de que tenía que borrar de redes sociales todo el material probatorio que la vinculaba sentimentalmente con la mujer.

“Quieren ocultar la orientación sexual de Angie y que nadie sepa que teníamos una relación de pareja”, afirmó Contreras en el diario, y agregó que todo esto ocurrió a pesar de que esas personas ya conocían sobre su noviazgo y sus planes de matrimonio.

Contreras contó que luego de todo lo ocurrido ha recibido ayuda psicológica por parte del Distrito y distintas organizaciones; además, ha recibido orientación jurídica de una abogada para tomar las medidas pertinentes por las amenazas, violación de derechos y discriminación.