Miguel Polo Polo no ahorró calificativos para irse con todo contra varios personajes de la política nacional, con los que prácticamente barrió el piso en entrevista publicada por El Tiempo.

Y aunque inició diciendo que su “amor platónico” es María Fernanda Cabal, senadora del Centro Democrático, posteriormente disparó sin ningún tipo de reparo.

De Claudia López, alcaldesa de Bogotá, dijo que “es un desastre”; de Roy Barreras, actual presidente de Senado, opinó que “es un sinvergüenza”; y a Daniel Quintero, alcalde de Medellín, lo catalogó como “otra porquería”.

Sin embargo, su varillazo más duro fue para Iván Duque, presidente de Colombia entre 2018 y 2022 y militante del Centro Democrático al que describió acudiendo a las vulgaridades mientras exaltaba a Gustavo Petro.

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El representante salió con el particular símil luego de que le preguntaran sobre lo que pensaba del actual presidente de Colombia.

“En cierta medida es admirable que Petro nombre a su gente, lo que en su momento le criticamos mucho al presidente Iván Duque”, apuntó.

Luego, llenó de flores a Petro: “Le reconozco que sí toma decisiones, como las muy recientes de cultivos ilícitos, bombardeos o extradiciones, aunque no necesariamente esté de acuerdo con él. No comulgo ni con sus ideas ni con sus convicciones”.

Y lanzó su estocada echándole toda el agua sucia a Duque y exaltando aún más a Petro.

“Admiro su talante [el de Petro], cosa que no tenía Iván Duque, que era un güev…”, exclamó.

“¿Qué carácter tenía Duque? Una persona inteligente que no tenía liderazgo”, remató.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.