La más visibilizada es, por supuesto, la vía al Llano por conectar a Bogotá con la despensa del oriente del país. En los 10 días que completa cerrada esta carretera por la caída constante de lodo y rocas entre los kilómetros 57 y 58, las pérdidas para los sectores agrícola, transporte y turismo son millonarias pues el recorrido habitual de 3 horas pasó a un viaje de casi 18 horas.

Pero en Putumayo hay unos 9.000 damnificados por la ola invernal que afecta a los 13 municipios de la zona.

Una situación crítica se registra también en la vía que comunica a Florencia (Caquetá) con Neiva, en donde el sábado un nuevo derrumbe dejó dos personas muertas, cuatro heridas, una desaparecida y varios vehículos sepultados.

“Por la inclemencia de la naturaleza, esta semana hemos tenido dificultades de tránsito. Se vino un talud bastante considerable y la vía está cerrada”, dijo Gustavo Ortega, director de Gestión del Riesgo del departamento de Caquetá.

Desde comienzos de junio, en las vías principales de los municipios de Risaralda se reportan graves problemas por deslizamientos de tierra, con el consecuente cierre de las mismas.

“Hoy tenemos todas las vías con dificultades. Este invierno que no da tregua nos tiene las mallas viales colapsadas. Esperamos que deje de llover para poder atender las dificultades que se vienen presentando”, indicó el gobernador de Risaralda, Sigifredo Salazar.

El pasado 13 de junio, Salazar sostuvo que “más de 4.000 millones de pesos serán destinados para la atención de las afectaciones del invierno en su departamento, que, además, recibirá próximamente maquinaria amarilla.

De otra parte, en el trayecto que de Pamplona, Norte de Santander, conduce a Saravena, Arauca, fronteriza con Venezuela, las autoridades han pedido a los conductores que se abstengan de transitar por el alto riesgo de deslizamientos.

Igualmente, otras vías críticas son Quibdó-Medellín, y Pasto-Sibundoy-Puente El Pepino, en Nariño, fronterizo con Ecuador.