Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por Gustavo Arbelaez   Ene 6, 2026 - 3:05 pm
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La comunidad de Bello vivió momentos de angustia en la tarde del lunes, 5 enero, cuando observaron una escena inusual en el cielo: dos parapentistas que realizaban maniobras para intentar aterrizar en medio de la lluvia y los fuertes vientos, en una zona que normalmente no es utilizada como pista de descenso.

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El momento fue grabado por habitantes del sector y rápidamente los videos comenzaron a circular a través de redes sociales. Aunque en un comienzo se creyó que se trataba de un accidente aéreo, con el paso de los minutos se confirmó que todo correspondió a un incidente operacional provocado por un cambio repentino en las condiciones climáticas.

Los pilotos habían despegado desde el corregimiento de San Félix poco después de la 1:00 p.m.: uno realizaba un vuelo doble como instructor y otro un vuelo individual. Sin embargo, tras elevarse, se formó muy rápido una nube densa que derivó en precipitaciones inesperadas.

Un día después de lo ocurrido, EL COLOMBIANO dialogó con Andrés Gallego, instructor nacional de parapente y testigo directo de la situación, quien explicó que los descensos que se ven en las imágenes fueron totalmente controlados y hacen parte de los protocolos de seguridad de esta actividad.

“Fue un incidente normal. Se presentó un frente de lluvia que se desarrolló muy rápido y les tocó aterrizar de una. Éramos muchos volando y alcanzamos a aterrizar todos. Hubo dos que por falta de experiencia se embalaron un poco pero al final resolvieron haciendo maniobras”, relató el instructor.

Según su versión, uno de los pilotos era un parapentista extranjero con amplia trayectoria en competencias internacionales y el otro era un instructor de la región con más de 500 horas de vuelo certificadas. Ambos intentaron retornar a la base oficial de aterrizaje, pero el cambio del clima les impidió llegar.

“La tormenta estaba muy al norte, sobre San Pedro. Nosotros estábamos más sobre San Félix y normalmente las tormentas no se devuelven, siguen hacia Santa Fe o se quedan en ese lugar, pero esta se devolvió muy rápido. Teníamos la mitad del lugar despejado, que era de acá para Medellín, pero esa tormenta se metió cerca de donde aterrizamos, en Bello, que es como nuestro aeropuerto oficial y mientras ellos llegaban, la tormenta se acercó más”, agregó.

Debido a esto, los pilotos decidieron utilizar un lugar alterno y descendieron hacia la cancha de fútbol de la Universidad San Buenaventura, que terminó siendo utilizada como zona improvisada de aterrizaje. El instructor insistió en que este tipo de piruetas son mecanismos técnicos utilizados por los pilotos expertos para perder altura de forma acelerada cuando el clima cambia de manera repentina.

Lo que veían en los videos, que iba para el suelo descontrolado, en realidad era controlado. Son maniobras radicales de descenso que tenemos para poder defendernos. El aguacero los cogió fue en el suelo”, aseguró Andrés.

De acuerdo con el testimonio, el piloto extranjero fue quien generó mayor preocupación inicial por no conocer el sitio de aterrizaje, pero gracias a su experiencia resolvió con éxito el descenso. Sin embargo, la preocupación se mantuvo con el instructor nacional, pues si bien este estaba bien preparado, Gallego asegura que el instructor iba con otra persona dentro del mismo parapente, la cual no era experta y desconocía el actuar en este tipo de situaciones.

“Ese sufrimiento era por esa persona, porque esta desconoce y no tiene la culpa de esas emociones tan fuertes”, dijo.

Andrés señaló que antes de cada jornada los pilotos realizan seguimiento permanente a las plataformas meteorológicas, especialmente al SIATA, para analizar frentes de lluvia y vientos.

“Nosotros manejamos el SIATA cada hora, pero no estaba previsto que la tormenta se fuera a devolver tan rápido”, reconoció.

El sistema de alertas tempranas del Valle de Aburrá informó hacia las 2:00 p.m. que en los 20 minutos anteriores se habían presentado 12 descargas eléctricas y lluvias de intensidad muy alta en varios municipios del área metropolitana. Ese reporte terminó coincidiendo con el momento en el que los pilotos buscaban aterrizar.

El instructor explicó que las academias cuentan con estrictos protocolos para situaciones de riesgo mayor: todos los pilotos despegan con paracaídas de emergencia, botiquín, radios de comunicación y acompañamiento en tierra.

Tenemos varias pistas alternas por si uno no llega a la principal. Además, estamos comunicados con radios para coordinar cualquier rescate o transporte”, detalló.

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Tras el susto, los parapentes que resultaron mojados fueron llevados nuevamente a San Félix para su secado y revisión técnica. Por otro lado, los ocupantes ya llegaron a Medellín y se encuentran sin ningún tipo de heridas.

Siempre estuvimos pendientes, pero tensionados, porque hasta que uno no aterriza, no se termina el vuelo, ni la emergencia. Realmente se nos estaba yendo la mano por estar tan cerquita de la lluvia, pero todo se controló”, concluyó Andrés.

El parapente es una de las actividades recreativas más apetecidas en Bello y en el sector de San Félix. Cada fin de semana decenas de turistas llegan a volar sobre el Valle de Aburrá con planes que van desde 15 minutos por cerca de $200.000 por persona.

Lo ocurrido este lunes dejó en evidencia que, pese a la experiencia de los pilotos, el clima puede jugar en contra y obligar hasta a el parapentista más hábil a tomar decisiones de vida o muerte.

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