Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 5, 2026 - 12:44 pm
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Las celebraciones de Año Nuevo en el municipio de Amagá, ubicado en el suroeste del departamento de Antioquia, se vieron empañadas este año por una serie de riñas protagonizadas no solo por ciudadanos en estado de embriaguez, sino también, y de manera inesperada, por funcionarios públicos locales. Según información consignada por El Colombiano, durante la noche y madrugada de este primero de enero, se vivieron escenas de desorden que sobrepasaron el ámbito privado y tomaron las calles de la localidad, generando preocupación por la conducta de quienes deben servir de ejemplo ante la comunidad.

Uno de los episodios que llamó particularmente la atención fue el captado en video y difundido en redes sociales, donde habría participado la secretaria de Educación del municipio, Salomé Rojas. Según el medio citado, la funcionaria perdió el control y protagonizó una riña física con otras personas. En el mismo material audiovisual, se observa a otra mujer –quien presuntamente sería familiar de la representante local, aunque este dato aún carece de confirmación oficial–, blandiendo un arma blanca, aparentemente con la intención de protegerse en caso de que la situación escalara aún más.

La rápida viralización de las imágenes en plataformas digitales provocó una ola de comentarios y reacciones entre los habitantes de Amagá. Frente a la gravedad de los hechos, el alcalde de la localidad, Wílser Darío Molina Molina, acudió a sus canales oficiales para rechazar lo sucedido. El mandatario manifestó que los funcionarios tienen la responsabilidad de corresponder a la confianza depositada por la administración, y enfatizó que estos deben ser irreprochables tanto en sus actuaciones públicas como privadas, ya que, al ser figuras expuestas, sus actos son observados atentamente por la sociedad.

Durante su pronunciamiento, el alcalde Molina también hizo un llamado de atención a la ciudadanía amagaseña por la falta de tolerancia y cultura ciudadana, factores que, según expresó, han venido derivando en frecuentes confrontaciones y peleas. Reiteró además que ha sido constante en pedir a su equipo de gobierno que extremen el cuidado en su comportamiento.

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En respuesta a estos acontecimientos, el alcalde señaló que las investigaciones y eventuales sanciones correspondientes serán definidas a lo largo de la semana, asegurando que este proceso se llevará a cabo con sensatez y calma. El Colombiano destaca además que, durante el inicio del año, la línea 123 de la Policía en Antioquia registró un total de 1.701 llamadas de emergencia entre la medianoche y las siete de la mañana. Entre los incidentes reportados se contaron 167 casos de alteración al orden público, 85 de violencia intrafamiliar y 82 resultantes de agresiones entre ciudadanos, reflejando una preocupante tendencia hacia el conflicto en contextos festivos.

Estos sucesos abren preguntas sobre el impacto que el comportamiento de los líderes y funcionarios públicos puede tener en la convivencia y el ejemplo que se brinda a la ciudadanía en general, especialmente en momentos donde la cohesión social resulta clave.

¿Qué consecuencias puede enfrentar un funcionario público involucrado en comportamientos inapropiados en espacios públicos?

El tema de la responsabilidad de los funcionarios públicos ante episodios de desorden tiene relevancia especial en el contexto colombiano, donde la confianza en las instituciones y sus representantes es decisiva. Las conductas inadecuadas cometidas por quienes ocupan cargos oficiales no solo influyen en la percepción de la ciudadanía, sino que también pueden acarrear sanciones disciplinarias y administrativas, dependiendo de la gravedad de los hechos y del impacto sobre la imagen institucional.

Cuando un servidor público incurre en comportamientos que contravienen la ética o el buen nombre del cargo, la administración tiene la facultad de iniciar procesos de investigación que pueden desembocar en medidas correctivas o punitivas. Esto resalta la importancia de que quienes desempeñan una función pública mantengan una conducta ejemplar, especialmente en situaciones donde la presencia de testigos o registros audiovisuales convierte los acontecimientos en asuntos de dominio público.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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