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Este artículo fue curado por pulzo   Ago 29, 2025 - 12:26 pm
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Liberación de 34 soldados en Guaviare: un reflejo de la complejidad del conflicto armado en Colombia

Después de tres días marcados por una tensión palpable en la vereda Nueva York, municipio de El Retorno (Guaviare), los 34 soldados colombianos secuestrados por la comunidad bajo presiones externas fueron finalmente liberados. La acción fue posible gracias a una intervención humanitaria conjunta, en la que participaron la Defensoría del Pueblo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y entidades del gobierno nacional. Este episodio, ampliamente cubierto por fuentes como el Ministerio de Defensa de Colombia y la Defensoría del Pueblo, pone de relieve las complejas dinámicas que persisten en el conflicto armado colombiano, especialmente en regiones donde la presencia estatal es débil y los grupos ilegales mantienen el control social y territorial.

La clave de esta liberación reposó en el diálogo y la mediación directa con la comunidad, que según la Defensoría, actuaba bajo una fuerte presión de las disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Estas disidencias, que no se acogieron al proceso de paz, utilizan tácticas como la retención de uniformados y civiles para ejercer poder y mantener sus actividades de narcotráfico y extorsión, según registros del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ, 2024). La defensora del Pueblo, Iris Marín, hizo hincapié en evitar la estigmatización de los habitantes, señalando que la población local suele ser doblemente víctima: de la violencia criminal y de las respuestas estatales que, en ocasiones, los ven como colaboradores, cuando en realidad actúan coaccionados.

El contexto de Guaviare es particularmente complejo. Investigaciones del INDEPAZ y reportes de la ONU resaltan que esta región concentra una intensa disputa entre grupos armados ilegales, alimentada por economías ilícitas y una histórica ausencia estatal. El reciente secuestro es un ejemplo de una táctica recurrente donde el control social se traduce en secuestros, extorsiones y amenazas permanentes a la seguridad de la población y los uniformados. Frente a ello, el Estado ha respondido con operaciones conjuntas, que en este caso incluyeron la ofensiva militar que resultó en la muerte de Willinton Vanegas Leyva, alias "Dumar", presunto cabecilla de las disidencias guiadas por alias "Iván Mordisco".

Las autoridades colombianas, como el comandante general de las Fuerzas Militares, almirante Francisco Hernando Cubides, destacaron las precarias condiciones físicas de los militares tras la liberación, priorizando su rápida rehabilitación. Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, celebró el logro de la articulación institucional pero anunció una política de mayor firmeza, incluyendo recompensas y aumentos de operativos contra responsables.

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Según comunicados oficiales y análisis de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la permanencia de estos grupos y sus rentas ilegales no solo pone en jaque la seguridad de regiones fronterizas, sino que también dificulta los procesos de estabilización y desarrollo para miles de familias campesinas. Ante esto, investigadores del Centro de Investigaciones y Estudios en Seguridad han advertido que el conflicto colombiano ha mutado: de enfrentamientos ideológicos a una realidad fragmentada, donde la criminalidad organizada, los intereses económicos y la inseguridad rural impiden avanzar hacia una paz integral.

Este caso en Guaviare reaviva preguntas sobre la eficacia de las respuestas militares a largo plazo y la urgencia de políticas públicas centradas en la protección de derechos humanos y el desarrollo territorial. Intervenciones humanitarias como esta muestran que es posible salvar vidas con diálogo, pero también subrayan la deuda histórica en inversión social y la necesidad de recuperar la legitimidad estatal en zonas golpeadas por la violencia.

Preguntas frecuentes relacionadas

¿Cuál es el papel de la Defensoría del Pueblo en situaciones de secuestro en Colombia?
La Defensoría del Pueblo, entidad nacional independiente, tiene como misión velar por la protección y promoción de los derechos humanos en Colombia. En situaciones de secuestro, su participación resulta crucial como mediadora imparcial y garante de procesos humanitarios, evitando que se vulneren los derechos de las víctimas y sus comunidades. Su intervención, como quedó demostrado en el caso de Guaviare, facilita canales de diálogo entre la población civil, actores armados y autoridades, priorizando siempre la protección de la vida y la integridad de los retenidos.

La Defensoría también tiene el mandato de emitir alertas tempranas ante posibles situaciones de riesgo, monitorear el respeto de los derechos humanos y acompañar a las víctimas una vez son liberadas, con acciones de seguimiento psicológico y jurídico. Su trabajo cobra relevancia en regiones apartadas, donde los riesgos de estigmatización y represalias son elevados y el tejido social ha sido severamente erosionado por años de conflicto armado.

¿Qué significa una "disidencia de las FARC" y por qué continúan activas?
El término "disidencia de las FARC" se refiere a los grupos armados que, tras el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016, decidieron no acogerse a dicho pacto. Estas disidencias rechazan la transicionalidad al desarme y la reincorporación, permaneciendo en la clandestinidad para continuar con actividades delictivas como narcotráfico, extorsión y secuestro en zonas estratégicas.

Su persistencia responde principalmente a factores como las rentas ilegales, la débil presencia del Estado en ciertas regiones y la falta de oportunidades socioeconómicas para las comunidades locales. Las disidencias han fragmentado el control territorial tradicional, generando nuevas violencias y desafíos para la consolidación de la paz, pues reclutan a civiles bajo presión o promesas económicas, perpetuando dinámicas de inseguridad y desplazamiento forzado en lugares como Guaviare.

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