En su tradicional sección ‘Hace 25 años’, el diario bogotano publica una foto en blanco y negro de un Chávez joven, con este pie de foto: “Ayer llegó a Colombia el coronel (r) Hugo Chávez Frías, autor intelectual del fallido intento de golpe de Estado en Venezuela durante la madrugada del 4 de febrero de 1992. Invitado por el exparlamentario Gustavo Petro y José Cuesta, anunció que no cesará en sus intentos de llegar al poder en su país”.

Sobre la llegada de Chávez a la capital, que se produjo exactamente el lunes 25 de julio de 1994, se ha escrito mucho, aunque no todos le achacan a Petro la autoría de la invitación a quien diez años más tarde se convertiría en presidente de Venezuela.

Por ejemplo, Sebastián Serrano escribió hace un año en el portal Pacifista que habló con José Cuesta, un exmilitante del M-19 que para la época del arribo de Chávez a Bogotá trabajaba en el equipo del entonces representante Petro y además dirigía la fundación Cultural Simón Rodríguez, y él se atribuyó la invitación.

“Asumo toda responsabilidad política e intelectual por esa invitación”, le dijo Cuesta a Serrano por teléfono. “La decisión de invitar a Chávez a conocer el proyecto que surgió de la Constituyente de 1991 obedece a una coincidencia que teníamos con un hombre que, en ese momento, fue capaz de recoger las banderas del pensamiento de Simón Bolívar”.

Un artículo que escribió Semana con ocasión de esa visita reseña que Petro y Cuesta alojaron a Chávez y a otros venezolanos que lo acompañaban en la sede de la Juventud Trabajadora de Colombia (JTC), “en medio de un rigor espartano que los invitados aceptaron con el estoicismo propio de la vida militar.

“Durante cinco días Chávez caminó por las calles bogotanas, dio conferencias en dos universidades y se entrevistó con los tres presidentes de la Asamblea Constituyente de 1991”, agrega la revista, y añade que Petro lo acompañó en estas charlas.

En una crónica publicada cuatro años después de la visita, El Tiempo dijo que Chávez había llegado a Bogotá “prácticamente sin un centavo” y recién salido de la cárcel, por lo que, “bajo la dictadura de su propia austeridad”, aceptó la “propuesta de José Chacón […], que lo invitó a quedarse cinco días en Bogotá en una especie de hospedaje de beneficencia que ha servido de refugio a familias de desplazados”.

A juzgar por el puesto que esta crónica de El Tiempo le atribuye a José Chacón (presidente de la Fundación Simón Rodríguez), debe ser el mismo José Cuesta que se atribuyó la invitación inicialmente y que es mencionado por otros medios.