La inquietud ya se había planteado desde cuando Gómez asumió la dirección del espacio noticioso, el 8 de julio de 2019: ¿tendrá tiempo para dirigir un programa tan demandante y escribir columnas en dos importantes periódicos?, fue la pregunta que surgió entonces.

Pues este domingo y este lunes, Gómez escribió sus últimos artículos de opinión en esos dos diarios, y como tema escogió la pelea que tuvieron la semana pasada la periodista Vicky Dávila y el vocero de la Casa de Nariño Hassan Nassar, que se volvió noticia nacional (“Si se derramara en el Caribe la tinta usada en opinar sobre el enfrentamiento […], habría que rebautizarlo como el Nuevo Mar Negro”, escribió Gómez en el diario caleño).

Aunque Gómez ya había planteado sus opiniones en el programa radial que dirige, al día siguiente del altercado entre Dávila y Nassar, y lo hizo junto con otros colegas rescatando las lecciones que deja esa pelea, lo vuelve a ventilar en sus artículos de despedida.

“Lo cierto es que ambos perdieron. No era, entre otras, una competencia de talentos, ni una detestable riña de gallos. Las dimensiones se deformaron tanto, que hasta comenzamos a olvidar que se trataba de una entrevista”, dice Gómez en El País, de Cali. “Las entrevistas no son escenarios de duelo o de agresiva defensa del honor. Las entrevistas son conversaciones que sostienen los periodistas con otras personas para saber, conocer opiniones o establecer hechos”.

“Que el espectáculo fue patético, no lo duda nadie. […]. El periodismo es un oficio que requiere profundidad en los argumentos, como también altura en las formas”, escribió, por su parte, en El Tiempo. “Pero ni muere ni se acaba por un episodio semejante. La verdadera tragedia del periodismo no es la gritería. Su real lastre es que la ética y honestidad de los periodistas se hundan, arrastradas por intereses y poderes”.

Desde esta perspectiva, se suma a críticas como la que le hizo a Dávila la reconocida periodista colombiana de la cadena Univisión Patricia Janiot, que escribió en su blog un texto en el que le dice que ha perdido “la brújula” y ha “contribuido al desprestigio con que se acosa a tantos periodistas”.

Para despedirse del diario caleño, Gómez escribió un epílogo un poco enigmático: “Ultimátum. Adiós. Como decía el gran Gustavo Cerati, ¡gracias totales!”.

Pero la cosa quedó clara con el colofón de su columna en El Tiempo: “Grima. La que me produce dejar estas páginas, pues tengo la convicción de dedicar tiempo y energías al proyecto radial que anima mi vida. A Roberto Pombo, solo agradecimiento por abrirme este espacio de opinión, que durante más de un año ejercí con la independencia y plena libertad que necesita un columnista […]”.