Así lo concluyó una investigación sobre los potenciales efectos ecológicos y socioeconómicos de la introducción de un megaherbívoro africano, el Hippopotamus amphibius, en Colombia.

Este acercamiento científico al tema indica que para el año 2050 podría haber entre 400 y 800 hipopótamos en Colombia si se toma un índice anual de crecimiento de su población del 7 %. Pero si se considera un 11 % de aumento, algo que “no es irreal”, podrían llegar a 5.000, dijo Elizabeth Anderson, una de las científicas de la Florida International University (FIU), que participó en la investigación.

El impacto ecológico de los hipopótamos colombianos puede ser significativo, pues son capaces de modificar el ambiente físico de una manera que altera el hábitat y la disponibilidad de recursos de una serie de especies animales.

Actualmente, en Colombia hay entre 40 y 60 hipopótamos localizados en la zona media de la cuenca del Magdalena, el principal río de Colombia, que es el hábitat de más de 2.700 especies de animales, además de ser la cuenca fluvial más poblada del país y de regar algunas de las principales zonas agrarias colombianas.

Un ejemplar puede trasladar 750 kilos de masa seca al año de carbono y nutrientes de los ecosistemas terrestres a los acuáticos vía defecación y excreción. Además, puede cambiar la geomorfología y la hidrología del Magdalena medio, dice el estudio.

Paradójicamente mientras el hipopótamo africano está en la “lista roja” de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como una especie “vulnerable” —con una población calculada en 115.000 a 130.000— que está estable, aunque ha desaparecido de algunos lugares, los de Colombia están en crecimiento.

Los científicos recomiendan a las autoridades colombianas que realicen un censo de los hipopótamos que incluya datos sobre tiempo de vida, fecundidad y mortalidad, para poder hacer proyecciones de crecimiento de la población más precisas.

Lo que se plantea es desde dar contraceptivos a las hembras y la esterilización de los machos hasta la erradicación de una especie invasora.

Cuanto más se demoren las autoridades en tomar medidas, más va a costar ponerlas en práctica, dice Anderson.