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Llano Verde, en el oriente de Cali, se encuentra entre las zonas más afectadas por la violencia y los altos índices de homicidios en la ciudad. En medio de este contexto adverso, ha surgido la primera guardia afrourbana de Colombia, una expresión de resistencia y organización comunitaria impulsada principalmente por mujeres afrodescendientes. Esta guardia comunitaria urbana responde a la urgencia de fortalecer la organización social en territorios históricamente marginados y brindar una alternativa para afrontar los desafíos cotidianos de la inseguridad.
La iniciativa, según palabras de Arlendi Cuervo Bravo, vicepresidenta de la Asociación de Afrodescendientes Desplazados de Cali (Afrodesacali), no nació formalmente como una guardia en sus inicios en 2016. Fue el resultado de la primera gran movilización en Cali, donde la comunidad identificó la necesidad de respuestas locales a situaciones complejas. Arlendi Cuervo sostiene que solo el trabajo colectivo y desde la base puede allanar el camino para el cambio real en sectores golpeados por la violencia.
Actualmente, 36 personas componen la guardia, que opera en diferentes barrios del oriente de Cali. Su labor principal es la mediación de conflictos, así como el fortalecimiento de procesos comunitarios. Dentro de estas acciones, destaca el papel de las mujeres, quienes, según testimonios recogidos por Noticiero 90 Minutos, se han convertido en figuras de autoridad y referencia para los jóvenes del sector. Esa identificación, que lleva a los jóvenes a ver en ellas a madres, abuelas o tías, facilita la intervención en momentos críticos y abre el diálogo en escenarios de tensión.
La guardia afrourbana no solo responde a la violencia inmediata; también promueve la identidad cultural afrodescendiente, fomenta la convivencia y trabaja en la recuperación de espacios para la niñez. Como relata Jena Andrea Castillo, coordinadora de la guardia, antes de su llegada la desconfianza hacia la fuerza pública limitaba la posibilidad de intervención, pero la presencia de estas lideresas ha generado una nueva confianza y ha permitido que niños y niñas regresen a lugares comunitarios que les pertenecen.
Rubiela Poter Rententería, otra integrante, resalta que la misión del grupo es rescatar a la niñez de la violencia y contribuir a la paz. La construcción de territorios en armonía es el objetivo central, y la guardia se posiciona como un puente entre la búsqueda de justicia y el bienestar colectivo. Su trabajo sienta precedentes, pues se ponen al frente como mediadoras y referentes de paz donde la marginación y la desconfianza han sido históricas.
¿Cuál es el impacto de la guardia afrourbana en la percepción de seguridad en Llano Verde?
La conformación de la guardia afrourbana en Llano Verde responde a la necesidad de ofrecer nuevas alternativas de protección y mediación en un sector tradicionalmente marginado. Antes de la guardia, la comunidad mostraba altos niveles de desconfianza hacia las autoridades estatales, lo que limitaba las opciones para resolver conflictos y recuperar el espacio público.
Con su presencia, la guardia africana ha logrado restaurar parte de la confianza entre los habitantes, especialmente entre los niños, niñas y jóvenes, quienes empiezan a percibir estos espacios como propios y seguros. Según las fuentes consultadas, la existencia de esta guardia ha ayudado a transformar la manera en que la comunidad enfrenta el conflicto, centrándose en el diálogo y la construcción de paz desde una perspectiva colectiva y culturalmente relevante.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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