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En medio del escenario electoral colombiano, la alianza conformada por Sergio Fajardo y Edna Bonilla enfrenta el desafío de conquistar la presidencia en 2026, aunque las encuestas actuales no les favorecen ampliamente. De acuerdo con datos consultados por EL COLOMBIANO, la fórmula de centro raramente alcanza el 5 % en intención de voto y se mantiene distante de otros candidatos como Cepeda–Quilqué, De la Espriella–Restrepo y Valencia–Oviedo. Sin embargo, Bonilla insiste en que existe una “mayoría silenciosa” dispuesta a brindarles apoyo en las urnas, una esperanza que reaviva el optimismo dentro de su campaña.
Edna Bonilla, quien ha forjado una trayectoria amplia en el sector público y educativo, fue invitada por Fajardo tras varios años de coincidencias profesionales en torno a la educación. Como relató en diálogo con EL COLOMBIANO, su decisión fue motivada por el convencimiento de que compartirían una agenda nacional centrada en programas educativos. La renuncia a su cargo como profesora en la Universidad Nacional de Colombia fue, para Bonilla, el mayor sacrificio a nivel personal en este proceso. En el momento de aceptar, asegura, no existieron acuerdos burocráticos ni negociaciones de puestos, solo el compromiso con la educación como eje principal.
Respecto a las relaciones políticas, Bonilla ha subrayado su identidad de centro y se distancia tanto del “petrismo” como del “uribismo”, calificando la división política de los extremos como perjudicial para el país. Afirma que, aunque inicialmente confió en un cambio con el actual Gobierno, el país ha experimentado una mayor polarización y falta de respeto en el debate público. Por ello, su propuesta electoral busca un “cambio serio y seguro”, contrario a la radicalización vigente.
En caso de resultar electos, Bonilla prioriza la lucha contra la corrupción y plantea acuerdos con las autoridades regionales y locales para avanzar en salud, seguridad, infraestructura, desarrollo y, especialmente, educación. Apuesta por una “revolución educativa” que contemple la atención integral de la primera infancia y la mejora de la calidad, reconociendo que si bien la cobertura ha avanzado en primaria y secundaria, la calidad sigue rezagada.
Sobre la intervención estatal en universidades públicas, Bonilla rechaza la injerencia política en la autonomía universitaria, enfatizando que las instituciones de educación superior deben mantenerse libres de politiquería y autoritarismos. Recuerda la importancia del respeto al rango constitucional de la autonomía universitaria, donde rectoras y rectores no pueden ser impuestos desde el gobierno central.
En lo referente a las políticas de financiamiento educativo, defiende el fortalecimiento del Icetex, institución que, según Bonilla, beneficia principalmente a los sectores medios de la sociedad y cuya financiación debe centrarse en la capacidad de pago de los estudiantes. Sobre Colfuturo, Bonilla sostiene que la eliminación de apoyos se sustentó en una narrativa equivocada, ya que el programa presentaba cobertura nacional y articulación público-privada, proporcionando oportunidades a jóvenes en diferentes regiones.
Finalmente, Bonilla destaca su experiencia como secretaria de Educación y Hábitat en Bogotá, durante la cual manejó un presupuesto considerable y mantuvo transparencia absoluta. Considera que su mayor fortaleza radica en la construcción de consensos y la capacidad de dialogar con diversos sectores políticos y sociales, invitando a los ciudadanos a votar conscientemente por el centro y dejar de votar desde el miedo.
¿En qué consiste la autonomía universitaria y por qué es relevante en la propuesta de Fajardo y Bonilla?
La autonomía universitaria, mencionada varias veces por Edna Bonilla en su conversación con EL COLOMBIANO, se refiere al derecho constitucional que tienen las universidades públicas en Colombia para autogestionar sus asuntos, como la elección de autoridades y la administración de recursos, sin interferencia indebida del gobierno nacional. Este principio es fundamental para preservar la libertad académica y la independencia de las casas de estudio frente a intereses políticos o de cualquier otro tipo.
La defensa de la autonomía universitaria constituye uno de los ejes diferenciales de la propuesta electoral de Fajardo y Bonilla. Según expresa la candidata vicepresidencial, cualquier gobierno debe garantizar estos espacios de libertad, conocimiento y ciencia, sobre todo en medio de la coyuntura nacional en la que se debate la legitimidad de la intervención estatal en las instituciones de educación superior. Frente a este panorama, la dupla de centro propone preservar el respeto por la autonomía y evitar que el gobierno de turno imponga directrices que comprometan la misión universitaria, reafirmando así su compromiso con la democracia y la educación.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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