Con los datos decantados y la perspectiva que dan casi dos semanas después del agite de los comicios, Ávila asegura en su columna del diario español que los resultados de esa jornada representan “una de las más grandes derrotas del uribismo en unas elecciones”.

Pero Ávila no se queda ahí. Precisamente, a la luz de esos datos, ve más atronador el que considera un fracaso del uribismo. “Al revisar números y distribución política del territorio, no es solo un mal resultado, es una terrible derrota”, escribe en el periódico español.

Por supuesto, se trata de una visión opuesta a la de integrantes del Centro Democrático que han visto en los resultados de las elecciones regionales una victoria, como el caso de la senadora Paloma Valencia, que ha defendido en varios escenarios el desempeño de su partido.

Valencia, incluso, llegó a manifestar su desacuerdo con la postura del expresidente Uribe, que, una vez terminados los conteos ese mismo domingo, salió a reconocer la derrota de su partido.

Por los mensajes que envían esas posturas, Ávila considera en su columna que “internamente el partido se encuentra fracturado y todos los sectores buscan culpables”, y entre esos responsables apuntan al presidente Iván Duque.

Y después de hacer un “análisis pausado” de lo que le sucede al uribismo, encuentra cuatro explicaciones, una de las cuales es que en Colombia “se podría decir que la estrategia de ser más uribistas que el propio Uribe no es exitosa”.

En este caso, diferencia dos tipos de uribistas: los que ven al expresidente como “un héroe y le perdonan casi todo, […] le creen casi todo”, y otros como los candidatos uribistas, muchos de los cuales “tienen discursos extremos, poco estructurados y muestran un radicalismo que asusta al país. Los discursos del odio y del miedo esta vez no lograron convencer a los ciudadanos”, asegura Ávila en El País.

Las otras tres explicaciones tienen que ver con que la ciudadanía le está cobrando al uribismo “lo mal que ha gobernado Iván Duque”; la equivocada escogencia de los candidatos para las elecciones y los problemas judiciales de Uribe, que “le han mostrado al país la otra cara del exmandatario”.