Es la segunda vez que de manera voluntaria el expresidente de la República (1994-1998) se presentó ante ese organismo para contribuir a la verdad del conflicto interno colombiano que ha dejado 8’944.000 víctimas; además, anunció que quedan pendientes otras dos citas.

Esos tres temas fueron el llamado ‘Proceso 8.000’, el asesinato del asesinato del líder conservador Álvaro Gómez Hurtado con el que lo relacionaron y la presunta conspiración para sacarlo del poder.

Proceso 8.000

Samper recordó que en los años 70 cuando el entonces presidente de Estados Unidos Richard Nixon formó un frente contra el narcotráfico, desplazó la guerra hacia los países que ofertaban la droga y logró que esta se valorizaba por el riesgo que suponía el negocio ilícito.

Eso significó, dijo, que el dinero del narcotráfico se comenzara a mover y llegara en primera instancia a las campañas regionales, y de ahí financiara muchas campañas nacionales como la que lo llevó a él a la presidencia, y continuó:

“Esto no es una excusa sino un antecedente. Sin duda, la infilitración de los dineros en mi campaña fue una operación de carácter nacional, no fue algo que se surtiera a través de los canales regionales. Lo reconozco abiertamente”.

Samper afirmó que la primera vez que supo que a su campaña pudo entrar dinero ilícito fue “a través de los famosos ‘narcocasetes'”, que fueron grabados por organismos de inteligencia nacionales e internacionales.

Esas cintas fueron las primeras en relacionar al contador del cartel de Cali con pagos a parlamentarios y allí comenzó el denominado ‘Proceso 8.000’.

Sin embargo, para el expresidente, eso derivó en una clara intención de vincular su campaña porque “curiosamente”, en ese momento, solo salieron salpicados algunos congresistas liberales y señaló que quería compartir una “reflexión”:

“Jamás hubo un acuerdo formal de nadie de la campaña con el cartel de Cali en contraprestación a algo que, entonces, ignorábamos. Y la prueba de eso fue el desarrollo posterior porque hay evidencia de lo que fue la lucha de mi gobierno contra las drogas. Jamás hubo una instrucción distinta a la persecución del cartel de Cali, a la captura de sus miembros, al sometimiento de ellos a la justicia, de la misma manera que a Gaviria le correspondió el desmantelamiento del cartel de Medellín”.

¿Qué fue lo que pasó en la campaña?

Samper respondió esa pregunta asegurando: “Los administradores de la campaña montaron un lavadero de pesos. Cuando termina la primera vuelta que gané yo comenzamos a buscar la financiación de la segunda vuelta y yo personalmente obtuve un compromiso del empresario Julio Mario Santodomingo para conseguir algunos recursos importantes en dólares en Estados Unidos, y como no había cuenta oficial, ese dinero se depositaba en la cuenta del director de la campaña“.

Y simultáneamente, continuó, “se suponía que esos recursos iban a ser traídos, monetizados y utilizados en la campaña y efectivamente comenzó a llegar dinero en efectivo que nosotros entendíamos que era el resultado de la monetización en pesos de los recursos que ya estaba probado que se recogían en EE: UU., pero en realidad era lo que los administradores de la campaña habían convenido para entrar del cartel de Cali. De esa forma, los recursos bien habidos desde Nueva York se mantuvieron en las cuentas del director de la campaña”.

Eso explica, según Samper, por qué ni él ni el resto de sus colaboradores se enteraron de esa “operación criminal para robarse la campaña”, y habló de dos procesos judiciales que cursaron sobre ese tema.

Entre tanto, luego de la sesión, Samper admitió en Twitter que debió reconocer esta situación públicamente muchos años antes de haberlo hecho:

Esta fue su declaración completa: