Por: DIARIO OCCIDENTE

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 15, 2026 - 5:56 am
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La reciente temporada de lluvias ha representado un duro desafío para el Valle del Cauca, donde la Gobernación ha implementado un plan de respuesta rápida ante la gravedad de las afectaciones reportadas en 20 municipios del departamento. Emergencias como inundaciones, deslizamientos y daños estructurales han movilizado a las autoridades, encabezadas por la gobernadora Dilian Francisca Toro, quien confirmó el envío de ayudas humanitarias y el despliegue de maquinaria pesada para atender las zonas más golpeadas.

Uno de los puntos más críticos es el municipio de Buga, según información oficial, donde una persona permanece desaparecida y una vivienda colapsó por completo. Ante el riesgo de nuevos desplomes, se evacuaron de manera preventiva otras dos viviendas. Además, la gobernadora anunció que este viernes se hará presente en la localidad con asistencia para las familias damnificadas, reafirmando el compromiso institucional frente a la emergencia.

Las acciones contemplan no solo la entrega de auxilios humanitarios, sino también el acompañamiento técnico y logístico a las autoridades municipales. El objetivo principal es mitigar la afectación en viviendas, cultivos y vías de acceso, ya que las lluvias han derivado en crecientes repentinas de ríos y movimientos de masa que dificultan el tránsito en varios corredores viales. Los esfuerzos gubernamentales buscan ofrecer respuestas oportunas y prevenir escenarios aún más adversos.

De acuerdo con el secretario de Gestión del Riesgo del Valle, Francisco Tenorio, además de Buga, municipios como Cartago, Guacarí, El Dovio, Tuluá y Palmira también atraviesan situaciones complejas. En Cartago, por ejemplo, tres barrios sufrieron inundaciones producto de fallos en el sistema de alcantarillado, mientras que en Tuluá se mantiene vigilancia permanente ante las posibles crecientes del río y en Palmira se reportaron inundaciones que han impactado zonas residenciales.

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Ante este panorama, cinco municipios han declarado formalmente la calamidad pública, lo que permite agilizar los procesos administrativos para atender la crisis con mayor eficiencia. El plan incluye la entrega de kits con elementos esenciales y la evaluación de requerimientos adicionales como albergues temporales, atención en salud y acompañamiento psicológico. El monitoreo permanente desde la Sala de Crisis de la Secretaría de Gestión del Riesgo, en coordinación con los organismos de socorro, es clave para dar respuesta inmediata a eventuales emergencias que puedan presentarse en el transcurso de las precipitaciones.

Los daños se extienden a otros municipios, entre los que se encuentran Buenaventura, Bugalagrande, Calima, Candelaria, Dagua, El Águila, Ginebra, Jamundí, Restrepo, Riofrío, San Pedro, Trujillo, Versalles y Yumbo. La prioridad, según recalca la Gobernación, sigue siendo la protección de la vida y el bienestar integral de los afectados. Simultáneamente se evalúa el estado de la infraestructura y la magnitud de las pérdidas materiales, especialmente en los sectores rurales, donde aún se trabajan los reportes finales para determinar el alcance total del impacto.

Las autoridades han hecho un llamado a la población para evitar desplazarse hacia ríos o quebradas, debido a los riesgos que representan las crecientes súbitas. De esta manera, el enfoque institucional se mantiene en salvaguardar vidas y atender de manera efectiva a quienes atraviesan la difícil situación generada por el fenómeno climático.

¿Cuáles son los principales retos para la recuperación de las zonas afectadas tras la emergencia?

La pregunta sobre los retos para la recuperación refleja la preocupación por el futuro inmediato de las comunidades impactadas. Aunque la entrega de ayudas humanitarias se ha puesto en marcha, las dificultades estructurales, la reactivación de la economía local y la reconstrucción de viviendas y vías exigen esfuerzos coordinados y sostenidos a largo plazo. La capacidad de reacción y adaptación de las instituciones será clave para garantizar la resiliencia de la región.

Es relevante comprender que, después del impacto inicial de la temporada de lluvias y la atención de las emergencias, los municipios deberán enfrentar el desafío de restablecer condiciones de vida dignas para sus habitantes. El proceso no solo depende de la asistencia estatal, sino también de la colaboración de comunidades, entidades y sectores productivos para superar los estragos y evitar futuras vulnerabilidades ante eventos similares.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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