El Ejército pudo conocer de la labor de espionaje de Rojas Castillo, a unidades militares de La Guajira y el Cesar, después de un año de inteligencia, comunicó la institución este miércoles.

Según la información, el detenido fingía ser el dueño de un puesto de venta de jugos frente a instalaciones militares del Ejército “y posteriormente logró ingresar a una empresa de transportes de Valledupar como vigilante de seguridad”.

Con ese trabajo, “el hombre podía observar de forma permanente los movimientos externos del cantón militar de la Décima Brigada Blindada”, describió el comunicado.

“En el momento de su aprehensión esta persona tenía en su poder documentos que le acreditan como militar activo en el grado de sargento segundo”, detalló el Ejército

En la detención intervinieron soldados de la Décima Brigada Blindada en coordinación con funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores y de Migración Colombia.

La institución pudo determinar que Rojas cuenta con capacitación militar de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DIGECIN), como cursos de cazador, de Fuerzas Especiales o Caribe, de paracaidista, de mando y conducción, y de infiltración.

El detenido quedó a “disposición de las autoridades competentes, que serán las encargadas de iniciar las medidas migratorias y administrativas a que haya lugar por sus actividades, que pusieron en riesgo la seguridad nacional”.

A mediados de mayo, el ministro de Defensa de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, aseguró que investigaría si en las Fuerzas Armadas había vínculos “con regímenes dictatoriales de la región”, en respuesta a la supuesta infiltración del régimen venezolano en los organismos de inteligencia del país.