Por: LA CRONICA DEL QUINDIO

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 26, 2026 - 5:54 am
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El centenario de la publicación de Suenan timbres ha sido motivo de celebración en Calarcá, donde, con el respaldo de recursos estatales, se inaugura la obra de intervención urbanística llamada Ciudad sobre letras. Este acontecimiento, presenciado por numerosos habitantes, recuerda la presencia viva de la poesía en la cotidianidad local, aun en una época caracterizada por la inmediatez y el predominio de contenidos superficiales.

La relevancia de Suenan timbres, primera obra del poeta Luis Vidales, emerge, entre otras razones, por el ambiente conservador de la Colombia de principios del siglo XX. Según testimonios recogidos por Juan Felipe Gómez, las páginas de este poemario marcaron una ruptura significativa: su lenguaje libre y su frescura contrastaban con las convenciones de una lírica nacional aferrada a formas clásicas.

En la génesis de esta obra, es inseparable la figura de Luis Tejada, cronista y mentor de Vidales. La anécdota en el Café Windsor—cuando Tejada, exaltado, proclamó a Vidales como un gran poeta ante los círculos intelectuales bogotanos—ilustra la profunda complicidad que los unía. Esta relación influyó en el desarrollo temático y estilístico de Suenan timbres, así como en el arrojo de Vidales para desafiar la tradición.

El libro, como lo analizan críticos y contemporáneos, se convirtió en testigo de una época marcada por la modernización del país. La obra de Vidales reflejó la perplejidad y el asombro ante una realidad urbana en transformación, donde irrumpían inventos como el cinematógrafo y el automóvil. La libertad expresiva de sus versos, su humor, su mirada irónica y la ausencia de sentimentalismo tradicional generaron debate en los círculos literarios de la época. Por un lado, los llamados Centenaristas—fervientes defensores del clasicismo—criticaron la propuesta por considerarla irreverente. Sin embargo, apoyos como el de Barba Jacob y Fernando Arbeláez avalaron la originalidad de Vidales y su visión de futuro.

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Es destacable que en 1926 Suenan timbres fue incluido en el Índice de la nueva poesía americana, antología vanguardista dirigida por Alberto Hidalgo en Buenos Aires, con poemas seleccionados que evidenciaban el carácter experimental del libro y que anticipaban varios movimientos literarios posteriores. Así, la obra trascendió el ámbito nacional y fue reconocida internacionalmente por su innovación formal y temática.

Hoy, un siglo más tarde, Suenan timbres es leído no solo como un registro poético de una época, sino como la bitácora de un “viajero en el tiempo”, que capturó la complejidad y el vértigo de una Colombia que despertaba a la modernidad. Sus versos invitan a revivir el asombro ante el avance técnico, aludiendo a las cometas perdidas de la infancia y a la percepción de que “los relojes pierden el tiempo”.

¿Qué representa la “Ciudad sobre letras” en la conmemoración de Suenan timbres?

La obra Ciudad sobre letras surge como una intervención urbana en Calarcá para celebrar los cien años de Suenan timbres. Este espacio es resultado de la iniciativa local y el aporte de recursos nacionales, vinculado al reconocimiento de la importancia de la poesía de Vidales en la cultura regional. De este modo, la ciudad no solo rememora su legado literario, sino que lo integra concretamente en su paisaje urbano, acercando la literatura a los ciudadanos.

La relevancia de esta conmemoración radica en reivindicar la vigencia de la poesía y de la obra de Vidales, rescatando su valor como parte del alimento cotidiano. En tiempos donde la inmediatez parece relegar lo literario, acciones como Ciudad sobre letras renuevan el diálogo entre pasado y presente, estimulando la memoria cultural de la región.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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