El atajo de la caravana fue el mismo establecimiento que en su momento fue sellado justamente por prestarse como atajo a cambio de módicos 2.000 pesos.

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Según CM&, el presidente “se dirigía a la sede del Ministerio de Trabajo para instalar la mesa de concertación salarial”, y aprovechó el ‘servicio’ del parqueadero para eludir los trancones de la calle 100.

No es claro si la caravana pagó el valor del irregular peaje; no obstante, que el propio presidente lo haya utilizado se ve como un espaldarazo para el estacionamiento.