Bogotá cuenta con un espacio de información muy completo donde la ciudadanía, residentes y extranjeros pueden consultar la información que les interesa sobre Bogotá, su historia, sus localidades, la gestión y principales noticias de la Administración Distrital.
Antes de que los primeros rayos de sol inunden las calles de Bogotá, Olga González ya está en movimiento, lista para asumir una jornada que pocos reconocen pero que resulta esencial para el medioambiente urbano. La labor de Olga consiste en recoger y clasificar los residuos que muchas personas desechan sin contemplaciones. Con este trabajo diario, no solo ayuda a reducir la acumulación de desechos, sino que además contribuye de manera significativa a la transformación ecológica de la capital colombiana. Tal como destaca Bogotá, su labor y la de miles de recicladores y recicladoras son indispensables, pues logran darle una segunda oportunidad a materiales que, de manera errada, se consideran basura.
La influencia de Olga alcanza también a su círculo más cercano. De acuerdo con el testimonio publicado por Bogotá, su compromiso ha sido ejemplo para su familia, donde su padre y otros allegados han decidido incursionar también en el mundo del reciclaje. En sus palabras, la actividad no solo implica la posibilidad de encontrar objetos valiosos, sino que representa una misión de cuidado del planeta: “está limpiando su planeta y evitamos que el relleno colapse”, afirma ella, subrayando el impacto ambiental de su oficio.
El impacto del reciclaje no se limita a lo medioambiental, sino que abarca también esferas sociales y económicas significativas. Olga señala que en Bogotá más de 25.000 familias dependen de esta profesión para garantizar sus condiciones mínimas de subsistencia, por lo cual cada residuo bien gestionado implica un ingreso fundamental para muchos hogares. Materiales como el PET (tereftalato de polietileno, usado comúnmente en botellas plásticas) o el Tetrapak, a menudo ignorados, pueden transformarse en fibras textiles, ropa deportiva u otros insumos útiles, ilustrando la circularidad y el potencial de reuso de los desechos reciclables.
No obstante, el camino de quienes se dedican a este oficio está marcado por retos. Según recuerda Olga, la discriminación y el desconocimiento social afectaron su dignidad y la de muchas colegas: “Nos miraban distinto, pero ahora la gente nos ve con otros ojos”. También ha debido enfrentar dificultades para equilibrar su rol familiar con las largas jornadas laborales, así como luchas por obtener el reconocimiento y respeto a sus derechos.
La historia de Olga habla por miles de recicladores y recicladoras, actores invisibles cuya tenacidad sostiene buena parte del sistema ambiental y social de la ciudad. Cada bolsa de residuos correctamente separada se traduce en historias de trabajo, de compromiso colectivo y futuro común.
Por ello, Bogotá insiste en la importancia de actuar responsablemente: tirar escombros, muebles viejos o residuos voluminosos en espacios públicos no solo resulta inaceptable, sino que afecta el entorno y la salubridad. Organismos como la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) ponen a disposición la Línea 110 para la recolección de estos residuos, facilitando que la ciudadanía contribuya a mantener limpios y seguros los espacios comunes.
Separar residuos desde los hogares, entregar materiales aprovechables a recicladores de oficio y reportar puntos críticos mediante los canales oficiales, forman parte de las acciones sugeridas para el cuidado ambiental. Evitar el arrojo de residuos no aprovechables y cumplir con los llamados “No Negociables” del esquema de aseo en Bogotá representa un compromiso crucial para los habitantes.
¿Por qué es relevante separar los residuos en casa?
La separación de residuos en el hogar es uno de los pilares fundamentales para el funcionamiento eficiente del sistema de reciclaje en ciudades como Bogotá. Cuando los materiales aprovechables —como plásticos, cartón, papel y ciertos envases— se dividen correctamente desde el origen, se facilita el trabajo de los recicladores y se optimiza la cadena de transformación de desechos, ya que cada tipo de residuo puede recibir un tratamiento adecuado.
Además, separar los residuos contribuye a evitar la saturación de rellenos sanitarios y reduce el riesgo de contaminación ambiental. Tal como lo indica la información divulgada por Bogotá, cada acción individual de clasificación de residuos multiplica el impacto colectivo, genera dignidad laboral en la cadena del reciclaje y mejora la calidad de vida urbana. ¿Será posible una mayor conciencia ciudadana que sostenga esta labor a largo plazo?
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO