Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 15, 2026 - 4:45 pm
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Un presunto caso de acceso carnal abusivo contra una menor de dos años conmocionó recientemente a la localidad de Fontibón, en el occidente de Bogotá. De acuerdo con información suministrada por la Policía Nacional, la detención del principal sospechoso se dio gracias a una alerta ciudadana que activó el protocolo de respuesta de los uniformados del CAI Sabana Grande. Los agentes se desplazaron inmediatamente al barrio Puente Grande, donde ocurrieron los hechos, tras recibir un reporte a través de la central de radio que daba cuenta de un posible abuso sexual contra la niña.

El relato de la madre, pieza fundamental en el proceso investigativo, sostiene que la menor estaba en compañía del hoy detenido dentro del apartamento familiar. La madre se ausentó durante algunos minutos y, al regresar, encontró a su hija llorando, notando signos que podrían indicar una agresión. Sin dudarlo, avisó a las autoridades, lo que propició la pronta captura del acusado. Según informaron las fuentes oficiales, el hombre fue presentado ante la autoridad judicial y, tras las audiencias iniciales, un juez de la República determinó que debía enfrentar medida de aseguramiento privativa de libertad mientras avanza el proceso penal en su contra.

En un comunicado publicado en sus redes sociales oficiales, la Policía Metropolitana de Bogotá manifestó que ninguna afectación a menores puede quedar impune, reafirmando su compromiso con la protección de los niños, niñas y adolescentes frente a delitos de tipo sexual. Este suceso, ampliamente repudiado en la opinión pública, subraya la urgencia de intervención temprana y de fortalecer las redes de denuncia y protección para los más vulnerables.

Más allá del caso puntual, la preocupación por la integridad de la niñez en Bogotá se profundiza al observar datos recientes. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) reportó que solo en 2025 recibió un total de 4.375 denuncias relacionadas con abuso sexual, concentrándose la mayoría de víctimas en rangos de edad entre los 12 y los 16 años. La problemática adquiere dimensiones alarmantes al considerar que, según datos recopilados durante 2024, el 45 % de los casos de violencia contra niños y niñas corresponden a violencia sexual, con Bogotá y Antioquia ocupando el mayor número de registros.

En la capital, el 26 % de los casos de violencia sexual infantil ocurrieron principalmente en el hogar (70 %), mientras que el 17 % se dieron dentro de instituciones educativas y de cuidado. Las localidades de Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, Usme y Suba destacan como los sectores con mayor prevalencia de alertas y denuncias, una situación que exige respuestas integrales por parte del Estado y la sociedad. La recurrencia de estos episodios en entornos cercanos y de convivencia prolongada evidencia los enormes desafíos que enfrentan tanto las instituciones oficiales como el sistema familiar y escolar, los cuales siguen siendo la primera línea para reconocer, abordar y frenar la violencia sexual infantil.

¿Por qué la mayoría de los casos de violencia sexual infantil ocurren en el hogar y no en espacios públicos?

La información oficial y los reportes de entidades especializadas dan cuenta de que una gran proporción de los abusos sexuales cometidos contra menores de edad sucede dentro del propio hogar o en ambientes familiares cercanos. Esto se atribuye a la confianza y proximidad que tienen los agresores con las víctimas, lo cual dificulta la denuncia y prolonga los hechos. Entender los motivos detrás de esta realidad es fundamental porque permite desarrollar estrategias de prevención más eficaces orientadas a fortalecer la vigilancia, el empoderamiento familiar y el acompañamiento psicológico para los menores.

La importancia de discutir este tema radica en la necesidad de desmitificar la creencia de que el peligro siempre se encuentra fuera del entorno conocido. Por el contrario, los datos muestran que la amenaza muchas veces está inserta y encubierta en el propio entorno familiar. Este conocimiento es clave para mejorar la detección, romper el silencio y articular políticas públicas que realmente respondan a la magnitud de la problemática.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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