En la versión que Uribe difunde este martes en Twitter, empieza y termina asegurando que en esa operación “primó el Estado, pero el beneficiario político hizo que después primara el terrorismo”, sin mencionar el nombre de Santos.

“Nada tuvo que ver el Ministro [Santos]”, asegura Uribe, contradiciendo la lógica de la tradicional y necesaria línea de mando que existe y vincula a las Fuerzas Armadas con el Ejecutivo en la mayoría de gobiernos democráticos.

“[Santos] Estaba en el extranjero”, sigue el expresidente Uribe, y asegura: “Cuando regresó, fue a mi oficina con el general [Freddy] Padilla de León a decirme que si la Farc develaba el plan e impedía que Íngrid [Betancourt] y los demás abordaran el helicóptero de rescate, se debería permitir que los retornaran a la selva”.

Por las declaraciones de Uribe, Santos no estuvo ni por las curvas en la planeación o ejecución de la operación desarrollada el 2 de julio de 2008 por 13 militares.

“Le contesté que de manera ninguna”, dice Uribe que le respondió a Santos, y añade que tuvo otras consideraciones que, al parecer, ni siquiera pasaron por la cabeza de su ministro de Defensa: “Que además estaban muy enfermos. Que bajo mi responsabilidad entrara a operar el plan B”.

“En efecto, le había sugerido al general Padilla de León que tuviera un grupo entrenado. Que a la mínima señal llegara y estableciera un cerco humanitario: ni tan cerca que los secuestradores dispararan, ni tan lejos que se evadieran con los rehenes”, asegura Urbe en su versión.

Para Uribe, “el plan lo preparó un grupo de nuestras fuerzas bajo la dirección del general Mario Montoya”.

“Estuve buscando la liberación de los secuestrados desde el día que inició el gobierno, agosto de 2002”, asegura el expresidente, y cuenta por qué no apareció en ninguna foto con Betancourt: “Los altos mandos me invitaron a recibir a Íngrid. Dije que lo hicieran ellos, y que el Ministro lo necesitaba para su futuro político”.

Uribe prefirió, según su versión, darle el protagonismo a Santos, y guardar un bajo perfil. “Aquel día continué la agenda: asistí a la reapertura del hospital Lorencita Villegas que había sido cerrado tiempo atrás”, dice.

Eso sí, sostiene que “estaba listo para salir ante cualquier dificultad”, como recuerda que lo hizo “dos meses antes a raíz del bombardeo al terrorismo invasor de la hermana Ecuador. Esta acción eliminó el control que ejercía ‘Raúl Reyes’ sobre la comunicación entre Jorge Briceño (‘Mono Jojoy’), cabecilla de actos terroristas, y Farfán (‘Gafas’), carcelero responsable de mantener en cautiverio a los secuestrados”.

“Ya sin esa intermediación fue efectivo el libreto de la inteligencia de Estado que llevó al rescate”, continúa Uribe en su versión. “Íngrid y los liberados le hablaron al país aquella noche desde la Casa de Nariño. Actué como coordinador para asignar el uso de la palabra”.

Y termina su versión con una especie de parábola, para volver a atacar a Santos: “Ante la repetida pregunta de por qué no aparecí en la foto con Íngrid bajando del helicóptero, he contesto que esta foto simboliza uno de mis principios: delegar éxitos y asumir responsabilidades. Primó el Estado, pero el beneficiario político hizo que después primara el terrorismo”.